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Cariñena: un vino como la copa de un pino, ¡qué buen atino del que vino!

Además del producto de la vid y todas sus manifestaciones en el pulso cotidiano del municipio, Cariñena reúne atractivos patrimoniales y gastronómicos que redondean la oferta y enamoran al visitante.

En Cariñena, el vino está por todas partes. La Denominación de Origen vinícola se estructura en torno al sector cooperativo, con cuatro nombres de referencia: Covinca en Longares, Bodegas Paniza y, con el ámbito estricto de Cariñena como sede principal, Grandes vinos y Viñedos y Bodegas San Valero. Entre estas cuatro patas del banco generan el 90% del volumen de producción de la D. O.; por si fuera poco, hay hasta 30 bodegas privadas –normalmente, de carácter familiar– con un denominador común; todo el mundo hace buen vino. La pauta de la vendimia la marca cada enólogo, no hay fechas fijas, y con el 75% de la producción destinada a la exportación (los vinos de Cariñena viajan a 49 países), el nuevo norte es la entrada en el canal Horeca. La Fiesta del Vino es la eclosión anual de este esquema inherente a la naturaleza cariñenense; coincide normalmente con el último fin de semana de septiembre, y coge a los habitantes de Cariñena con el cuerpo aún jotero por las patronales, celebradas en honor al Santo Cristo de Santiago.

El padre de Jorge Navascués, Jesús, es un enólogo de prestigio. Su hermano Mariano anda ‘China Chano’ por todos los rincones de Aragón –se le puede ver semanalmente en Aragón TV– y él, dedicado a la elaboración de vinos en toda España y media Europa, se define como un producto enológico. "Mi familia paterna es de Fuendejalón; mi padre empezó a conocer su oficio allí junto a mi abuelo, como yo he hecho luego con él; luego se fue a estudiar a Requena, donde conoció a mi madre, que venía de una familia de viticultores; mi destino estaba escrito. Yo soy cariñenense al 100 por 100, mi mujer y mis hijos son de aquí y aquí espero estar toda mi vida. El mayor valor de Cariñena es la gente; parecerá un tópico pero es así".

Jorge deja el corazón a un lado y alude desde una aproximación técnica al tema del vino local. "Olvidemos que soy de aquí cuando te digo que Cariñena reúne unas condiciones inmejorables para elaborar vino de calidad; aún tiene que explotar todo su potencial, porque está por explotar, puede situarse como una de las grandes zonas vinícolas del mundo en un futuro cercano, por clima, suelo y experiencia; aquí se hace vino desde la época romana. Se están haciendo las cosas bien, y estoy convencido que aún iremos a más".

Amén de surtir a las grandes superficies y de seguir cuidando al extremo la producción basada en garnacha, la gran apuesta local actualmente es el monovarietal de uva cariñena, de la tierra de Cariñena y en la D.O. Cariñena; ese ‘tripletazo’ es un argumento de venta apabullante para quienes buscan cosas únicas. En el museo Casa de la Viña y el Vino se puede entender al detalle el pasado y presente del entorno vitivinícola local y, por qué no, proyectarse en el futuro.

De todo

Cariñena es un pueblo grande, rayano en la categorización de ciudad pequeña para el foráneo que no quiere ofender. "No, es pueblo grande; aún nos conocemos todos", espeta un vecino con la sonrisa del que se sabe en posesión de la verdad. Yudigar es el gran motor de empleo junto al entorno de las bodegas, El desempleo es mínimo, casi nulo, y el sector servicios está más que nutrido, aunque hay quien reclama una mejora en el cercanías a Zaragoza. El sector gastronómico está bien cubierto, desde el chocolate con churros del Iliturgis a las carnes del asador Bako o, por supuesto, la comida casera con un sello especial que sirve Clara Cros Lacal en La Rebotica.

Situado en un recodo del centro del pueblo, muy cerca de la imponente parroquia de la Asunción, Clara lleva la responsabilidad de haber tomado el testigo de sus padres, Saturnino Cros y la simpar Nati Lacal. "Por un lado es bueno porque enseguida te sitúan, pero por el otro es complicado porque los apellidos marcan un nivel y no puedo quedarme por debajo –apunta Clara– pero ya son 11 años al frente y, por suerte, la gente sale contenta".

Clara tiene las cosas como su nombre de pila, pero en plural. "Trato cercano, comida casera con un toque, ambientación acogedora... este es un restaurante pequeño, que tira de producto aragonés y sin rehuir las novedades, prefiere mejorar sobre lo que ya hacemos bien, La lasaña de morcilla y setas está aquí desde hace 28 años y aquí se queda; también las diversas elaboraciones del ternasco, incluyendo alguna propia mía... pero no –bromea– no esferifico el ternasco. También puedes disfrutar de un flan de foie y trufa, unas borrajas únicas... estamos planeando alguna novedad en el menú entre semana, algo dinámico para los que andan con prisa, aunque manteniendo las elaboraciones caseras. Y las paredes seguirán llenas de arte; ahora está una del grupo de pintura del pueblo, una veintena de persas, con varios cuadros de María José Andrés. También pasan por las paredes otras muestras; Jesús Langarita, por ejemplo, está preparando una exposición impresionista para nosotros".

En datos

Comarca: Campo de Cariñena.

Población: 3.276.

Distancia a Zaragoza: 48 km.

Los imprescindibles

Vino que mana de la fuente

La monumental fuente de la Mora se levantó a finales del siglo XIX (se facturó en Averly) en el centro de la plaza de España de Cariñena. De esta fuente, el día de la Fiesta de la Vendimia, brota vino en lugar de agua.

Paseo de la Fama

Desde hace un lustro, Cariñena tiene su Paseo de la Fama del Vino de las Piedras, con estrellas para David Trueba, Gabino Diego, Miguel Ángel Lamata, Paula Ortiz (foto), Elvira Lindo, Eduardo Noriega, Luisa Gavasa, Manuel Vilas...

Alejo Vélez

Este cariñenense ganó el oro de los Juegos Paralímpicos de Barcelona en salto de altura: también atesora una medalla de plata en esta prueba (Atlanta 96) y puesto de finalista en Barcelona en longitud, triple salto y pentatlón.

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