Zaragoza

Los patinetes y las bicicletas empiezan a convivir con roces en los carriles bici

Los ciclistas temen una ‘invasión’ con la llegada de la nueva ordenanza y del buen tiempo. El Ayuntamiento busca un contador de aforos que discrimine entre los dos vehículos.

Un usuario de un patinete eléctrico, circulando por una acera.
Un usuario de un patinete eléctrico, circulando por una acera.
José Miguel Marco

Los ciclistas se han encontrado con compañía dentro de los carriles bici. Y la que está por llegar. Los patinetes eléctricos han irrumpido con fuerza en los últimos meses, y cada vez es más frecuente verlos utilizar la infraestructura ciclista de la ciudad. Sus usuarios ven la red ciclable de Zaragoza como un espacio más seguro que las calzadas y menos conflictivo que las aceras, donde, además, tendrán prohibido circular cuando entre en vigor la nueva ordenanza municipal que regulará su circulación.

De momento, su convivencia no presenta demasiados conflictos, aunque tampoco ha estado exenta de ‘roces’. Guillermo Royo, de la Asociación Zaragozana de Usuarios de Vehículos Eléctricos y de Movilidad Personal (Azuvemp), señala que "casi la totalidad de los patinetes eléctricos que vemos en nuestra ciudad circulan por el carril bici a una velocidad similar a la de un ciclista, entre 20 y 25 kilómetros por hora". "Por eso, ni entorpecemos porque vamos lentos ni molestamos porque vamos deprisa", señala.

Los colectivos ciclistas confirman que los carriles bici cada día están más concurridos, aunque también observan algún que otro peligro añadido por la presencia de los patinetes eléctricos. Javier Tello, de Zaragoza en Bici, señala dos aspectos peligrosos: la velocidad que alcanzan y la inestabilidad que tienen debido al pequeño tamaño de su rueda.

"Cuando una bicicleta arranca en un semáforo en rojo, lo normal es que se tambalee un poco. Si en ese momento le quiere adelantar un patinete a 25 kilómetros por hora, puede haber un accidente", relata Tello. Además, el hecho de que tengan una rueda tan pequeña hace que pierdan estabilidad al pasar por un bache, la tapa de un desagüe o por los desniveles que hay junto a las aceras. "A la velocidad que van, si pierden estabilidad se te pueden meter delante", señala Tello, quien ya ha presenciado varios accidentes entre ciclistas y patinetes en los carriles bici de Gran Vía y Sagasta.

A ambos vehículos les une la movilidad sostenible, aunque en el caso de los patinetes sea mediante energía eléctrica y, en el de las bicis, gracias a la energía humana. Ahora, les unen también los carriles bici de la ciudad, que han registrado un incremento de uso por la incorporación de los patinetes eléctricos. Hasta hace unos meses, su presencia era casi anecdótica en la ciudad. La generalización de su ventas en los comercios de la ciudad –antes solo se podían comprar por internet– y la llegada de las empresas de alquiler han disparado su uso.

Y más que van a llegar. Ahora, muchos usuarios de patinetes utilizan las aceras para sus desplazamientos. Sin embargo, cuando entre en vigor la ordenanza, su presencia en las zonas peatonales estará vetada, por lo que recurrirán a la nutrida red de carriles bici. Además, su entrada en vigor coincidirá con el buen tiempo, que es el momento del año que más bicicletas –y, ahora también, más patinetes– salen a la calle.

Un nuevo sistema de aforos

El Ayuntamiento no tiene registros fiables sobre la presencia de patinetes en los carriles bici. En los conteos que se realizaron hace unos meses, salió que apenas un 5% de los usuarios de la infraestructura eran patinetes. Pero desde entonces, su presencia se ha disparado, por lo que ahora el porcentaje es mucho mayor.

Por ello, el Ayuntamiento busca un sistema de conteo que permita medir los aforos de la red ciclista, pero que diferencie si lo que pasa por encima es una bicicleta o un patinete. Según fuentes municipales, la Universidad de Zaragoza está trabajando en un proyecto que permitiría hacerlo, aunque de momento no hay plazos para su posible puesta en práctica.

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