Zaragoza

Cristina Menéndez: "Zaragoza es la ciudad con más aprobados en judicaturas"

Cristina Menéndez, zaragozana de 25 años, fue la número uno en la última oposición de jueces en toda España y se prepara en la Escuela Judicial.

Cristina Menéndez Félez, en la redacción de HERALDO.
Cristina Menéndez Félez, en la redacción de HERALDO.
José Miguel Marco

Hija y nieta de fiscal y sobrina de juez, la zaragozana Cristina Menéndez ha logrado ser la número uno en las últimas oposiciones de judicaturas para toda España. Ahora está en prácticas en la Escuela Judicial en Barcelona.

¿Cuántas horas estudiaba para sacar judicaturas?

Empecé con ocho horas diarias, seis días a la semana y descansaba el sábado, pero acabé con doce horas. Todo el día, prácticamente, vamos. Cuando apruebas tienes un cambio de vida radical. He estudiado dos años y medio.

¿Ya quería ser juez cuando estaba en la Facultad de Derecho?

Sí, tenía muy claro desde el principio que quería ser juez. Estudié Derecho pensando en hacer la oposición de juez y fiscal, que es la misma. Luego, hice prácticas en los juzgados en la carrera y al ver de cerca el trabajo de los jueces me decanté.

Las mujeres aprueban más que los hombres en judicaturas. ¿Cómo han sido en su promoción?

Esta promoción es atípica en relación con las anteriores porque antes eran un 70% de mujeres y un 30% de hombres, pero este año hemos sido solo cinco chicas más que chicos. Nos presentamos 4.000 personas para cien plazas, 65 para juez y 35 de fiscal.

¿Pensó en algún momento que podía sacar la número uno?

No, nunca. Te dicen la nota al examinarte, pero no lo ves hasta el final. Es un orgullo para mí.

¿En la Escuela Judicial tienen actores para celebrar juicios?

Sí, hacemos simulaciones. Nos asignan a cada uno un papel: abogado, fiscal o juez. Trabajamos con actores y actrices. Utilizamos casos reales de juzgados que nos envían. Tuvimos un caso de violación. Preparamos los autos y ?las sentencias, y las comparamos con las que han sido dictadas. Es lo mejor que hacemos en la Escuela, ponernos en la piel de la realidad.

¿La sociedad actual exige a los jueces una gran preparación?

Creo que sí porque la Justicia está algo desacreditada y la opinión que tiene la sociedad es mala. Hay una parte de desconocimiento sobre cómo trabajamos. La gente sale más contenta de la Justicia de lo que había entrado. Los jueces trabajan bien y son independientes en su mayoría. Una cosa son las altas esferas y otra, la Justicia que está cerca de la realidad. Veo a mis profesores, que son magistrados, y a mis compañeros totalmente comprometidos con la sociedad. Tenemos una vocación de servicio público.

El nuevo presidente de la Audiencia de Zaragoza, Alfonso Ballestín, defendió la independencia de los jueces en su discurso.

Nosotros aplicamos unas leyes que no son nuestra responsabilidad, sino que son elaboradas por los políticos del Poder Legislativo, que eligen los ciudadanos, pero a veces eso lo olvida la gente. Ahora se mediatiza casi todo. Hay muchos juicios paralelos en la calle y se condena a los acusados antes de que se celebren.

¿Entre los futuros jueces se debate sobre el fallo de la Manada de la Audiencia de Pamplona?

Sí, no hay temas tabú en la Escuela y todo se abre a debate. Nos dicen que tenemos un papel muy difícil por la mediatización o por los titulares de los medios, más o menos sensacionalistas. Hay que centrarse en nuestro trabajo.

¿Cuántos están en la Escuela?

Estamos 62 y siete de ellos somos aragoneses. Zaragoza es la ciudad con más aprobados en judicaturas, aunque por Comunidades hay más de Andalucía. Hay mucha tradición en la oposición, tenemos buenos preparadores, que son vitales, y además una prestigiosa Facultad de Derecho. Necesitamos que los preparadores nos marquen bien el camino y dedicarnos solo a estudiar. Son como un ‘coach’ o un psicólogo que te da muchos ánimos.

¿Qué es juzgar para usted?

Juzgar es buscar la verdad. El juez debe tener una buena preparación jurídica, pero también psicológica, para saber preguntar, ser prudente y estar cercano a la calle. No se puede quedar en su bola de cristal si quiere llegar a una justicia equitativa.

¿Derogar la ley de violencia de género sería un error?

Posiblemente, sí. Hay un problema real y estamos mentalizados.

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