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Zaragoza

Ojos aragoneses para narrar la emergencia humanitaria en la frontera de México

El fotógrafo zaragozano Eduardo Ezequiel Tello, con base en San Francisco, retrata la crudeza de la larga espera de los 6.000 migrantes que buscan asilo en Estados Unidos.

Un niño se agarra a los barrotes del muro fronterizo en la playa de Tijuana
Un niño se agarra a los barrotes del muro fronterizo en la playa de Tijuana
Eduardo Ezequiel Tello

La frontera entre México y Estados Unidos es, en estos momentos, escenario de una innegable emergencia humanitaria. La situación tiene a su alcance el foco de los medios de comunicación y es abordada por la opinión pública, lo que no impide que cerca de 6.000 centroamericanos encaren una experiencia límite y malvivan a escasos metros de California en busca de asilo.

El aragonés Eduardo Ezequiel Tello (Zaragoza, 1992) y sus cámaras de fotos -una digital y otra analógica- han sido hace escasas fechas testigos de la huida de la violencia en sus países de origen de guatemaltecos, hondureños y salvadoreños. El zaragozano visitó el paso entre Tijuana y San Diego y captó imágenes que ha publicado en medios de comunicación estadounidenses y que le gustaría exponer en la capital aragonesa.

"Son personas que buscan asilo y que están viviendo en una situación límite. Apenas tienen con qué protegerse de la lluvia, comen un plato de arroz con frijoles una vez al día, e incluso a veces no llega para todos, por lo que se da prioridad a mujeres y niños. La ayuda está fallando. No piden dinero, sólo algo de comida y agua potable. Eso es lo que piden los niños cuando les preguntas qué quieren: agua", relata el joven fotógrafo.

El improvisado campo de refugiados, ubicado sobre una cancha de béisbol y un parque infantil -del que sólo la pista de fútbol se ha librado de los plásticos y las tiendas de campaña- alberga a unos mil niños y cerca de 5.000 adultos. "Lo primero que uno oye cuando entra en el recinto son toses. Se oye toser continuamente, hay mucha gente enferma. Los baños tampoco están en condiciones: rezuman excrementos humanos y componentes químicos. Las duchas se quedan sin agua", explica.

El zaragozano ha tratado de captar la crudeza del lugar en blanco y negro, "para centrarme en las historias y evitar que el color desvíe el mensaje que trato de transmitir". Ha retratado historias como la de una mujer que "comenzó a lanzar billetes de dólar al aire y a repartir biblias esperando que Dios resolviese su solicitud de asilo", así como las de "mujeres embarazadas que huyen de la violencia o niños pequeños que no tienen pantalones".

También denuncia el escenario que aguarda a quienes pasan el muro y son arrestados: "Los llevan a un centro de detención al que llaman 'la hielera' por la temperatura en el interior. Están deshidratados y pierden la noción del tiempo porque encienden las luces por la noche, las apagan de día...".

Frente a la tristeza del lugar, Eduardo destaca el ímpetu de la comunidad que se ha formado en el lado pobre del paso fronterizo. "Tratan de salir adelante y de que que el ánimo no decaiga. Organizan bailes, partidos... También la comunidad LGTBI de la propia caravana, que vive una violencia doble, se ha organizado para apoyarse mutuamente".

Y, aunque parezca mentira, el fotógrafo también ha inmortalizado bodas en el campamento. "Hay parejas con hijos en las que uno de los cónyuges tiene derecho a asilo y el otro, no. Para que no se quede nadie atrás, unos pastores neoyorquinos se acercaron para oficiar enlaces, y yo aproveché para regalarles fotografías profesionales de sus enlaces. Son fotos de boda en la que los novios van en chándal, pero con una gran sonrisa. La parte triste es que ni siquiera pudieron disfrutar de la tarta y el champán que les llevamos: tenían el estómago tan poco habituado a comer nada más que arroz que les sentó mal".

Fotógrafo político

Eduardo colabora con asiduidad con el nuevo gobernador de California y exalcalde de San Francisco, el demócrata Gavin Newson. Le acompañó, junto al equipo de campaña, en la caravana electoral que recorrió todo el Estado. Un género fotográfico muy distinto al de las crisis humanitarias, pero en el que tiene absoluta libertad para captar momentos íntimos y personales.

El gobernador de California, Gavin Newson, en su autobús de campaña.

Gavin Newson, en su autobús de campaña.. Eduardo Ezequiel Tello

"En Estados Unidos se valora la fotografía política, con la que se consigue construir una imagen cercana del candidato. El caso más paradigmático es el de Obama, con cuyo fotógrafo, Pete Souza, tuve oportunidad de charlar. Es un mundillo apasionante", concluye.

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