Zaragoza

¿Qué fue de 'La carreta del agua' de la Expo?

La obra, de la que se robaron algunas piezas en 2016, está depositada en el servicio de Patrimonio del Ayuntamiento de Zaragoza sin planes de restauración.

Imagen de los restos de la obra 'La carreta del agua', depositados en el servicio de Patrimonio del Ayuntamiento de Zaragoza.
Asociación Legado Expo

Los restos de la obra ‘La carreta del agua’, que se instaló con motivo de la Exposición Internacional de 2008 y que hace dos años amaneció salvajemente mutilada, permanecen arrumbados en el patio interior del edificio del servicio de Patrimonio del Ayuntamiento de Zaragoza, en la calle de Madre Rafols. De momento, no hay planes de restauración del conjunto escultórico.

La obra, que medía doce metros de largo y dos metros de alto, estaba bajo el puente de La Almozara y costó 243.500 euros. Fue esculpida en bronce por el estudio del artista holandés Joep Van Lieshout y representaba a seis personas tirando, con gran esfuerzo, de una carreta de agua. Una más, completamente exhausta, estaba tirada en el suelo. Eran unas figuras esquemáticas que recordaban a las esculturas de Giacometti. El conjunto representaba el sacrificio que supone la preservación de un recurso natural tan preciado como el agua.

A mediados de noviembre de 2016 la escultura fue destrozada. Los ladrones se llevaron, después de haber serrado la obra, al grupo que tiraba de la carreta, una de las ruedas y  la escultura que estaba separada del conjunto. Estas piezas podían pesar en su conjunto unos 500 kilos, por lo que se presupone que la venta del bronce era el objetivo del robo. Se puso denuncia y el Ayuntamiento de Zaragoza retiró los restos, para que los ladrones no terminaran su trabajo.

¿Qué fue de La carreta del agua de la Expo?

La escultura 'La carreta del agua', antes de ser destrozada en 2016. Estaba instalada bajo el puente de La Almozara.

Y ya nunca más se supo. La asociación Legado Expo Zaragoza 2008 ha denunciado que los restos estaban en el servicio de Patrimonio y que no había propósito de reponer el conjunto escultórico. “Lo que hay que hacer con esa obra es restaurarla. Pero el Ayuntamiento ya nos ha dicho que no hay ningún tipo de prioridad”, explica Juan Ibáñez, presidente de la entidad.

La obra, lamenta Ibáñez, no tiene seguro que cubra los desperfectos. A su juicio, el Ayuntamiento debería, al menos, solicitar información a los autores para ver si es posible la recuperación de la intervención. “Los vándalos y los delincuentes no pueden gestionar las obras que están disponibles”, comenta Ibáñez, que dice que los autores están dispuestos a que la obra se restituya, incluso a un precio inferior.

‘La carreta del agua’ no es la única intervención artística que se ha perdido de conjunto de obras que se colocaron en la ciudad con motivo de la Expo, sobre todo en las riberas del Ebro y en recinto de la muestra. Ibáñez recuerda el caso de la ‘Oreja parlante’, una instalación de Eva Lootz que estaba situada entre el puente de la Unión y el azud, y que se ha perdido para siempre.

Las ‘pantallas espectrales’, de Fernando Sinaga, languidecen entre el pabellón puente y la pasarela del voluntariado. “Han sido vandalizadas y están en un absurdo estado de deterioro”, dice Ibáñez. Cita además los casos del banco ecogeográfico, en el frente fluvial, “que está en una situación lamentable”, o el del mosaico ‘Ciudades del agua'. Otras obras que sufrieron desperfectos, como ‘Manierismo rococó’, se tuvieron que trasladar (en este caso, la instalación se llevó al edificio Seminario).

Según la asociación Legado Expo Zaragoza 2008, hay “un desprecio total y absoluto hacia el arte urbano”. “Se está descapitalizando artísticamente la ciudad. Es el más absoluto de los desprecios hacia las obras”, señala Ibáñez, que lamenta la actitud de los distintos gobiernos hacia las obras de la Expo.

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