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Zaragoza

El debate sobre la ciudad pone en marcha la cuenta atrás electoral en el Ayuntamiento

El alcalde se somete a su último examen sin haber sido confirmado como candidato.La oposición escenificará su ruptura para intentar erigirse como alternativa.

El alcalde, Pedro Santisteve, durante su intervención en el debate sobre el estado de la ciudad de 2017.
El alcalde, Pedro Santisteve, durante su intervención en el debate sobre el estado de la ciudad de 2017.
Guillermo Mestre

Solo quedan seis meses para las municipales y el debate sobre el estado de la ciudad tiene sabor a cuenta atrás. Tres años y medio después de la investidura de Pedro Santisteve como alcalde de Zaragoza, los grupos concretarán las estrategias que les acompañarán hasta mayo en una doble sesión en la que gobierno y oposición se verán obligados a hacer balance de una corporación marcada por la tensión.

El debate comenzará el jueves con la intervención del alcalde y se cerrará el viernes con las propuestas de resolución. Santisteve enumerará sus logros y perfilará los asuntos que van a marcar el cierre de la corporación y la campaña. ZEC suele repetir que su proyecto no expira en cuatro años y que necesita más tiempo para completarlo. En los últimos días ha tratado de evidenciar que ha cumplido con algunas de las promesas del pasado debate, con la presentación, por ejemplo, del plan del barrio de Las Fuentes o el de nuevos mercados municipales.

Los asuntos sobre los que ha girado la política de ZEC guiarán su discurso, como el feminismo, la vivienda o los asuntos sociales, aunque las cuestiones medioambientales tendrán gran relevancia, con el plan de movilidad sostenible o las estrategias contra el cambio climático. "Se planteará un cambio de modelo hacia una ciudad más innovadora y sostenible", dicen fuentes del gobierno. Santisteve se aferrará a los proyectos a corto plazo y lanzará algún anuncio "de mayor envergadura", de cara a la próxima corporación.

No podrá soslayar el principal problema político del último año: la decisión unilateral adoptada el pasado 9 de febrero de expulsar a parte de los representantes de la oposición en las sociedades municipales con el objetivo de hacerse con el control de los consejos de administración. Esta crisis colapsó la gestión, dinamitó las relaciones políticas y propició la primera reprobación a un alcalde en la etapa democrática.

Hay dos cuestiones que van a condicionar su discurso. Por un lado, aún no ha sido confirmado como candidato, pese a que él ya ha expresado su voluntad de repetir. La frialdad de la actual dirección de Podemos con Santisteve ha elevado no solo las tensiones en ZEC, sino también las dudas sobre si al final será el candidato de la confluencia de izquierdas.

Por otro lado, está el presupuesto de 2019, que ZEC no presentará antes del debate, en un contexto de ruptura entre PSOE y Podemos a nivel autonómico. El gobierno quedará liberado de un condicionante, que sí existió el año pasado, cuando anunció propuestas sin reflejo en las cuentas. Tendrá más libertad de acción, pero llegar a finales de noviembre sin presupuesto es un síntoma de inestabilidad que el resto de grupos hará notar. Además, será el primer debate post moción de censura, por lo que servirá para poner el termómetro a las relaciones de la izquierda, siempre tormentosas.

Variantes en la oposición

La oposición se presenta con tensiones preelectorales después de una etapa de unidad tras el ‘golpe’ en las sociedades. El PP llega con su portavoz, Jorge Azcón, como candidato seguro y un propósito doble: afirmar su perfil como líder de la oposición y por tanto alternativa a Santisteve y corresponsabilizar a ZEC y PSOE de los problemas de la gestión municipal.

El portavoz socialista, Carlos Pérez Anadón, no se juega nada, dado que no concurrirá a las municipales. Se manejará en una línea dura con ZEC y marcará distancias con el PP para reforzar a su partido como referencia de la izquierda. Será un debate en el que Pilar Alegría, la candidata socialista, asistirá como espectadora, pero que tendrá protagonismo.

Ciudadanos y CHA jugarán el papel de ‘puentes’, aunque con diferentes orillas. Por un lado, los naranjas bascularán entre PP y PSOE en su línea crítica con el gobierno, mientras que CHA orbitará entre ZEC y los socialistas, en su permanente búsqueda de una estabilidad desde la izquierda que nunca acaba de llegar.

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