Zaragoza

Zaragoza, cerca de la felicidad

Zaragoza es una ciudad agradable, acogedora y con una larga historia. Y cuenta con mimbres para tejer un gran futuro. Pero los zaragozanos debemos ser conscientes de todo lo bueno que tenemos y aliarnos para impulsar un proyecto colectivo.

Una vista de Zaragoza.
Una vista de Zaragoza.
Asier Alcorta

Zaragoza merece, por muchas razones, ser elogiada. Y los generosos elogiadores, como Fernando Aramburu, recibir a su vez nuestro agradecimiento. Como habrán reparado los lectores zaragozanos de ‘Patria’, uno de los personajes, Nerea, recuerda que, cuando vivió en nuestra ciudad, "estuvo cerca de la felicidad". Y emociona el cariño del autor hacia los zaragozanos: "Gente tan abierta, tan sana de espíritu y tan apacible de carácter, no la he encontrado en ningún otro sitio". Aún lo remarcará unas líneas después confesando que aquí, en Zaragoza, había sido feliz.

Palabras muy hermosas que han leído más de un millón de personas, en las 30 ediciones de la novela, y otros muchos miles que lo están haciendo en una decena de idiomas, y que deberían llevar a Aramburu, más pronto que tarde, a enriquecer el censo de hijos adoptivos de Zaragoza. El pasado sábado, en el año del fin de ETA, habría sido un gran distinguido.

Mientras llega ese agradecimiento, nuestro primer homenaje colectivo sería creernos su impresión sobre Zaragoza. Es verdad que lleva la añoranza de la juventud, pero tan cierto como que la capital del Ebro tiene coordenadas que la singularizan muy positivamente y que, un día del Pilar como hoy, nos podemos regalar.

Indicadores recientes reflejan que Zaragoza registra equilibrios difíciles de encontrar en otras ciudades. Las más grandes, precisamente por eso: tienen más oportunidades, pero más desigualdades. Y las más pequeñas carecen de las propuestas de las medianas.

El estudio europeo ‘Urban audit’ revela que, entre las ciudades de más de 50.000 habitantes, somos la octava por renta, y donde el barrio de mayores ingresos duplica al de menores recursos. Aunque a todos nos gustaría que la distancia fuera aún menor, sirva de referencia Barcelona, la quinta por renta, pero donde el barrio más pobre apenas ingresa la tercera parte que el más rico.

Ninguna ciudad española tiene una situación tan privilegiada: en medio del cuadrante más próspero de España. Es una posición que, en tiempos de movimiento constante, Zaragoza ya rentabiliza. Lo acabamos de ver en las cifras del 15º aniversario del AVE, con un acumulado de 34 millones de viajeros y la virtud de ser una línea rentable y en uso creciente.

Algunos pronósticos, como un censo cada vez más envejecido, son nubarrones a conjurar. Si el futuro se juega en las ciudades, Zaragoza tiene condiciones para estar entre las elegidas, oportunidad que exige ambición. Siendo obligado luchar contra la desigualdad, el combate solo se puede ganar pensando en grande, para que ese tren que cada hora sale lleno hacia Madrid venga también con viajeros que no solo pasen unas horas haciendo negocios sino que se queden a vivir entre nosotros.

La logística de mercancías, actividad en fulgurante ascenso, necesita cada vez más gente. Como el despliegue de las plantas energéticas o agroganaderas y de alimentación. Por no olvidar el privilegiado e histórico marco industrial de que disponemos para ser epicentro de la nueva movilidad. Bases que ayudarán además a que el eje Norte-Sur sea realidad.

Pensar en grande… y en pequeño. Apenas estamos promocionando la ciudad, pero, tal y como describe ese gran anfitrión del Tubo que es Hermógenes Carazo, Zaragoza es un ‘bestseller’ silencioso: con poco ruido pero con afluencia constante y creciente. Flujo a mimar, ofreciendo calidad y singularidad. Todos deberíamos aliarnos para que descuidos como la desaparición de la fachada de la zapatería El Pelícano, una de las pocas que quedaban de esa gran fábrica de carpintería y ebanistería que fue Loscertales, no vuelvan a suceder. Loscertales, como vimos en la magnífica exposición del Centro de Historias, bien merecería una muestra permanente, igual que tiene Thonet en el Museo de Arte Moderno de Múnich.

‘Somos Zaragoza’, vídeo casi mágico de la gran exposición ‘Pasión por Zaragoza’ de Domingo Buesa y Armando Serrano, nos recuerda que, aunque nos cueste ver lo bueno que hay en casa, tenemos una gran ciudad para vivir, acogedora, sumando culturas desde antes de los romanos, que tiene un gran mañana. Porque, retomando a Aramburu, es uno de los sitios donde se puede estar más cerca de la felicidad. ¡Feliz día del Pilar!

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