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Zaragoza

Tres candidatos a afinar la orquesta que lleve al PSOE a recuperar Zaragoza

Tres socialistas con trayectorias opuestas aspiran a convertirse en el candidato del PSOE a la alcaldía de Zaragoza: Pilar Alegría, Florencio García Madrigal y Camen Dueso.

Los tres candidatos del PSOE a la alcaldía de Zaragoza: García Madrigal, Alegría y Dueso.
Tres candidatos a afinar la orquesta que lleve al PSOE a recuperar Zaragoza
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Tres socialistas zaragozanos, con trayectorias y aspiraciones diametralmente opuestas, aspiran este domingo a convertirse en el candidato del PSOE a la alcaldía de Zaragoza, defendiendo unos programas cuya música, en principio, no difiere mucho. La diferencia fundamental está en el músico que la toca.

Son la actual consejera de Innovación, Investigación y Universidad, Pilar Alegría (1977); el vicepresidente de las Cortes de Aragón y secretario de Capitalidades en la Ejecutiva regional, Florencio García Madrigal (1957), y la exconcejala y ex teniente de alcalde de Servicios Públicos en el Gobierno municipal de Juan Alberto Belloch, Carmen Dueso (1968).

La familia del PSOE no ha sido tradicionalmente una orquesta muy acompasada, con sonados conflictos a todos los niveles y trapos que, a diferencia de otras formaciones, se han lavado fuera de casa.

Y los procesos de primarias, precisamente, no contribuyen a calmar aguas revueltas. Aunque son deseables por pura higiene democrática, está demostrado, según se ha encargado de repetir en varias ocasiones el líder de los socialistas aragoneses, Javier Lambán, que los carga el diablo.

Casi recién salido de las Primarias que revalidaron al propio Lambán como secretario general, el PSOE de Aragón, en concreto el de Zaragoza, se enfrenta ahora a otra votación interna para elegir al candidato, o candidata, a la alcaldía de una terna bien diferenciada.

Alrededor de 2.400 militantes del PSOE de Zaragoza están llamados a votar mañana en estas primarias, que se han desarrollado con un perfil bajo y sin mucho bombo en los medios de comunicación. Las redes sociales (y sus trolls) han sido otro cantar.

Si ninguno de los tres consigue el 50 por ciento de los votos emitidos, los dos candidatos con mayores porcentajes se enfrentarán de nuevo el 30 de septiembre en una segunda vuelta de la que ninguno de los aspirantes ha querido hablar.

Sobre el proceso planea, por tanto, la sombra de lo ocurrido en el PP, cuando Soraya Saénz de Santamaría obtuvo el respaldo de los militantes pero después, en el Congreso donde los compromisarios elegían entre los dos ganadores, fue derrotada por Pablo Casado, quien se hizo con casi todos los apoyos que hasta entonces habían sido de Dolores de Cospedal.

García Madrigal y Carmen Dueso se han confesado optimistas respecto a su victoria, y ambos han lanzado veladas acusaciones a Pilar Alegría por el papel institucional que ostenta en el Gobierno de Aragón, y que temen que le de un plus de visibilidad que ella niega.

Alegría, con el lema "Sumar para ganar Zaragoza", se ha mostrado más prudente y ha hecho de la unidad su bandera, al tiempo que niega ser la candidata del partido, en tanto en cuanto no tiene ninguna responsabilidad orgánica dentro del mismo.

Tampoco Dueso, pero no así García Madrigal, quien en cualquier caso presume de concurrir "libre de equipaje" y "sin ningún tipo de apoyo oficial".

Dueso, con una campaña con el lema "Ahora Zaragoza. Somos la izquierda", ha reclamado la neutralidad de las Ejecutivas regional y nacional, a pesar de que, dado su apoyo sin fisuras a Pedro Sánchez en el proceso de primarias que lo hizo secretario general, ha pretendido dar la impresión de ser la candidata preferida de Ferraz, que ha mantenido escrupulosamente, al menos de cara a la galería, las distancias.

Está por ver qué papel juega el poder orgánico dentro del partido. Dueso es secretaria general de la Agrupación Norte de Zaragoza, la más numerosa, y García Madrigal de la Centro 2.

Pero también está claro que es posible que estos juegos de poder y equilibrios de fuerzas internas que afectan a los militantes más significados no tienen por qué convencer a los votantes de Zaragoza, que son en definitiva quienes tendrán que revalidar en las urnas la elección de los socialistas aragoneses.

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