Zaragoza

Una balsa de anfibios tratará de recuperar el ecosistema de los montes de Torrero

El Consistorio invierte 10.000 euros en mejorar los hábitats para la fauna natural de un área amenazada por las carreteras.

Mapa de la ubicación de la balsa de anfibios.
Mapa de la ubicación de la balsa de anfibios.
Heraldo

Son más de 300 hectáreas de masa forestal, que en las últimas décadas no han dejado de sufrir el acoso de las carreteras y las nuevas construcciones. Los vecinos de Torrero y La Paz han luchado a brazo partido para tratar de proteger los inmensos pinares –incluso con la herida abierta del Tercer Cinturón– y en el año 2012 consiguieron que Zaragoza resultara beneficiaria de un proyecto europeo (Life Natural) para recuperar "infraestructura verde". Aquellas batallas comienzan a dar sus frutos y, ahora, el Ayuntamiento dará un impulso al programa de mejora de hábitats de la fauna (el que se encarga de construir bebederos, instalar cajas-nido o hacer charcas artificiales) con la creación de una balsa de anfibios "con el objetivo de regenerar la biodiversidad y los ecosistemas de los montes de Torrero".

En una zona que queda junto a los depósitos de agua, se va a excavar una suerte de gran charca (con una profundidad máxima de un metro y una superficie de unos 200 metros cuadrados), que quedará impermeabilizada con materiales geotextiles. Además, se perfilarán los taludes y se colocarán en la zona más profunda de la balsa unos gaviones de acero y piedras para facilitar "la presencia de zonas de refugio, alimentación y reproducción para favorecer el establecimiento de poblaciones en este ecosistema". Todo, con una inversión de 9.970 euros y un plazo de ejecución de obras de un mes.

Especies autóctonas

El objetivo es atraer a las especies autóctonas de los pinares para aumentar la riqueza vegetal y faunística del bosque y convertirlo en un lugar de disfrute ciudadano. Si bien la balsa puede favorecer –por ejemplo– la presencia de ranas, de la mariposa arlequín o de pequeños reptiles, en el paraje pueden encontrarse desde erizos y ginetas hasta zorros, e incluso jabalíes. También es probable que llegado el momento puedan acudir al estanque fochas o zampullines como los que habitan otros pinares aragoneses.

La de dotar de una balsa de agua a los Montes de Torrero no es una propuesta nueva y, de hecho, ya en 2005 las entidades vecinales de la zona propusieron crear un circuito de estanques en el corazón de los pinares. Gracias al llamado Colectivo Imagina, y en una suerte de primigenios presupuestos participativos, los residentes en la zona diseñaron hasta 28 iniciativas relacionadas con la vegetación, la fauna y el ocio para que los pinares "dejaran de ser una pantalla y se convirtieran en un enorme pulmón con tratamiento forestal".

Para la zona entre el camino de la Bola y los cinturones se planteaban unos arroyos o lagos naturalizados (se bombearía agua del Canal) y también se especulaba con proyectar un criadero de margaritíferas junto al cauce viejo del Barranco de la Muerte. Esta especie, cuya mayor población mundial se encuentra en el Canal Imperial, está en peligro de extinción.

Miradores, observatorios y un centro de interpretación son otras de las sugerencias con las que los vecinos tratan de granjear protección a los pinares y evitar nuevas "brechas de asfalto".

Las últimas inversiones para regenerar los montes se habían centrado en la cubierta vegetal, formada esencialmente por tres especies de pinos: carrasco, piñonero y canario. No obstante, también hay algunas encinas, unos pocos almendros y –para sorpresa de los botánicos– han aparecido en el entorno orquídeas y narcisos.

Sobre los pinos, explican los expertos que ahora vuelven a estar amenazados por el escarabajo ‘Tomicus’ (una especie de procesionaria) y, también, porque muchos ejemplares se plantaron ahora hace casi un siglo, en una zona con un suelo muy compacto. De hecho, la zona verde procede de las repoblaciones hechas en torno al año 1928. Entonces decían las crónicas que no había un zaragozano que no hubiera plantado un pino con sus propias manos en el Cabezo de Buenavista.

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