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Dances y cabezudos preludian una celebración con lo más granado de la cultura aragonesa

Numeroso público disfrutó ayer de espectáculos en la plaza del Pilar y de las visitas a la Aljafería y el Pignatelli.

Los gigantes Boneta y Micer Pedro sobresalían ayer entre el gentío en la plaza del Pilar.
Dances y cabezudos preludian una celebración con lo más granado de la cultura aragonesa
Mestre

Hoy se celebra el Día de la Comunidad, pero la de ayer ya fue una intensa jornada de aragonesismo en vena. Dances, pasacalles, teatro ‘autóctono’ y muestras de indumentaria tradicional fueron solo algunos de los platos del menú cultural que durante todo el día animaron la plaza del Pilar.

Al son de las dulzainas y embelesados por los bailes del palotiau, centenares de niños aguardaban el momento de correr delante de los cabezudos. Personajes de los distintos barrios –la comparsa ‘oficial’ cedió protagonismo a las de los distritos–, que encorrieron a la chavalería, tralla en mano, pero con bastante ‘fair play’. El que más llamaba la atención y era objeto de no pocas fotos era el cabezudo de Labordeta, que se estrenó el pasado mes de agosto en las fiestas de San José. Sin embargo, también el hipertrofiado trasunto de un bigotudo mejicano, llegado desde Parque Goya, fue otro de los más celebrados, una vez los niños se dieron cuenta de que sobre su enorme sombrero escondía una cámara ‘go pro’, con lo que los pequeños mostraban su mejor sonrisa y saludaban al objetivo antes de emprender la huida.

Quienes permanecen ajenos a modas y modernidades son los gigantes de Gallur, que ayer visitaron la plaza del Pilar. Vinieron, en concreto, Boneta y Micer Pedro, dos mozos de buena talla que se incorporan a la comparsa de la capital de la Ribera Alta el 23 de abril de 2008, con lo que celebran ahora sus primeros diez años al pie del cañón. Parecían serios y solemnes, él, con sus pertrechos medievales, y ella con un gallo en brazos, pero esa rectitud era pura apariencia pues, cuando los gigantes comenzaron a bailar y girar sobre sí mismos cual derviches, la plaza enmudeció. Apenas se escuchaban las chuflainas y se veía a algún intrépido infante imitar a los gigantes hasta acabar mareado.

Mientras tanto, por el escenario junto a la Delegación del Gobierno iban dando muestras de su buen hacer los músicos del Royo del Rabal o los del pasacalles de Xixena. Por la tarde tomarían el relevo Os Chufladors, el dance de Sant Chusé y el grupo de folk-rock Gaire. El concejal de Cultura, Fernando Rivarés, recordaba que de esta celebración previa a San Jorge se encarga la mesa sectorial de la Cultura Tradicional del Ayuntamiento de Zaragoza y apuntaba que "es fundamental poner en valor el patrimonio inmaterial de Aragón", a través de la cultura, «que se baila, se canta y se exhibe». La jornada sirvió además para recordar las figuras de Ana Abarca de Bolea, primera escritora en aragonés allá por el siglo XVII, y de Braulio Foz, autor de ‘Pedro Saputo’, anticipando así el Día del Libro.

Las sedes institucionales

La fiesta de ayer en la plaza del Pilar vino a sumarse a las actividades que tanto las Cortes de Aragón como la DGA llevan organizando todo el fin de semana en la Aljafería y el edificio del Pignatelli. Hoy, aunque un poco más ‘torpedeadas’ por los actos oficiales, continuarán las visitas guiadas, los talleres y los teatrillos en los jardines y patios.

En la Aljafería los más pequeños disfrutaron ayer recreando atauriques, esto es, motivos vegetales característicos de la decoración musulmana, mientras que los adultos pudieron participar en un concurso de pintura rápida en los fosos del recinto. A pocos metros, en el Pignatelli, ayer pudieron verse muestras del folclore de Torla y Boltaña antes de que tocara Jah’sta y pinchara Chelis. Roberto Ciria y la Ronda de Boltaña tomarán hoy el relevo, en una jornada que se completará con pasacalles, juegos y talleres infantiles.

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