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Zaragoza

Nueve meses de cárcel para el padre que profirió insultos racistas a un árbitro de alevines

La Policía detuvo a otro hombre durante el partido que se disputaba en Ranillas y ha sido condenado por resistencia.

Los padres acusados de insultos racistas, ayer, durante el juicio en la Ciudad de la Justicia.
Rafael Pérez (i) y Juan Carlos Berdusán (d) durante el juicio.
Oliver Duch

El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Zaragoza ha condenado a nueve meses de cárcel a Rafael Pérez, uno de los padres implicados en un episodio de insultos a un árbitro guineano durante un partido de fútbol de alevines que se disputó el 28 de enero de 2017. El magistrado le impone también una multa de 1.440 euros por un delito de lesión a la dignidad de las personas por motivos racistas.

Pérez también deberá indemnizar a Mamadou Basirou Sow, el colegiado de 21 años, con 500 euros y tendrá prohibido desempeñar profesión u oficio educativo, en el ámbito docente o en el deportivo, durante un periodo de cuatro años.

Juan Carlos Berdusán, el otro progenitor que fue detenido en el campo municipal de Ranillas el día que ocurrieron los hechos, el magistrado le ha condenado a cuatro meses de prisión por un delito de resistencia a la autoridad, por oponerse a ser arrestado por la Policía Nacional.

El juez ha absuelto a ambos padres del delito de amenazas que les atribuían la Fiscalía y las acusaciones particulares, ejercidas por el Ayuntamiento de Zaragoza y por el letrado Jesús Gómez Pitarch en nombre del árbitro. El juez también ha desestimado condenar a los acusados por un delito de incitación al odio, como pedían las partes acusadoras.

En su sentencia, el magistrado considera probado que Rafael Pérez gritó "repetidamente" al árbitro, con "claro ánimo discriminatorio", expresiones como "negro, negrito de mierda, me cago en tu raza" para "humillarle, intimidarle, menospreciarle y ofender su dignidad sin otro motivo que pertenecer a la raza negra".

El fallo afirma que la Constitución Española consagra el derecho fundamental a expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones, incluyéndose dentro de este precepto el derecho a criticar la labor de otro, por ejemplo un árbitro de fútbol. Pero las manifestaciones que profirieron estos padres durante el partido de categoría alevín en el que participaban sus hijos exceden este derecho fundamental.

Delante de los niños

El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Zaragoza censura en su sentencia la normalidad con la que se viven los insultos y las vejaciones no racistas durante los encuentros deportivos. "Si algo quedó claro en el juicio es que en el partido se gritaron otros insultos y recriminaciones", refiere el magistrado, algo que "no por sabido resulta menos lamentable y vergonzoso", a su juicio.

La gravedad de estos hechos aumenta más, si cabe, porque en el momento de las vejaciones a Mamadou Basirou Saw se estaba disputando un partido de niños de 10 y 11 años, algo que no escapa a la óptica del juzgador y que deja patente en su fallo. "El árbitro puede ser criticado, pero no insultado. Y menos delante de niños, a quienes se les debe educar, por parte del club deportivo y por parte de sus padres y demás familiares", consta en el fallo.

Tanto Juan Carlos Berdusán como Rafael Pérez negaron durante la vista oral (celebrada el pasado 12 de marzo en la Ciudad de la Justicia) haber insultado al colegiado por motivo de su raza y solo admitieron que durante el partido Ranillas B-Helios A hicieron "apreciaciones futbolísticas".

Las recriminaciones "son algo del fútbol", dijo Juan Carlos Berdusán durante el juicio, "da igual si el que pita es un árbitro de Casetas". "No le dije negrito, le dije majico", afirmó durante su declaración Rafael Pérez. Mientras, Mamadou Basirou Sow, manifestó en la vista oral que ha dejado de arbitrar y que el día de los hechos se sintió "humillado". "(Que te insulten por tu raza) es algo difícil de aguantar", lamentó el joven.

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