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Zaragoza

Ecociudad tramita de urgencia la reparación en la depuradora por riesgo de más averías

Este miércoles comienza el vaciado del digestor de fangos que reventó la semana pasada.

Los operarios han limpiado el fango desbordado del digestor y han retirado su cubrimiento térmico.
Los operarios han limpiado el fango desbordado del digestor y han retirado su cubrimiento térmico.
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Ecociudad Zaragoza ha tramitado de urgencia los trabajos de reparación del depósito que reventó el pasado jueves en la depuradora de La Almozara como consecuencia de la acumulación de restos de toallitas desechables y de la falta de mantenimiento. La decisión se toma por el riesgo de que se produzcan nuevos atascos en las instalaciones, según advierten los informes preliminares que maneja la sociedad municipal encargada de la depuración y el saneamiento de las aguas de la capital aragonesa.

En concreto, los técnicos recuerdan que el tratamiento de fangos que realizaba el digestor principal, el que se vio afectado por la avería, «es un elemento esencial en el funcionamiento» de la planta. Además, en la actualidad y como consecuencia del incidente de la semana pasada, dicho procesador «se encuentra funcionando en precario, lo que aumenta de forma exponencial el riesgo de atascos que repercutirían sobre la línea de aguas y el funcionamiento» de la depuradora de La Almozara.

María Navarro, concejal del PP y presidenta de Ecociudad desde que renunciara al cargo hace siete meses el alcalde Pedro Santisteve, asegura que la intención es «agilizar» la reparación así como las labores de mantenimiento en el digestor, que ya habían sido licitadas por la sociedad antes del suceso y tras 29 años de uso sin inversiones. De momento, los operarios han retirado todo el fango desbordado que cayó al patio de la planta y el recubrimiento térmico del depósito, que cuenta con una capacidad de 3.850 metros cúbicos.

Los trabajos se han seguido desarrollando durante el fin de semana, cuando se procedió al ‘chorreado’ de las paredes de hormigón, mientras que el lunes se instaló una plataforma de trabajo provisional para acceder a la cúpula del enorme recipiente, que este miércoles comenzará a ser vaciado con una máquina centrífuga, el primero que se realiza en sus tres décadas de vida. La previsión inicial que hicieron los técnicos de Ecociudad apunta a que los trabajos de reparación y mantenimiento en el sistema se prolongarán durante seis meses aproximadamente.

Todas estas actuaciones «son las estrictamente necesarias para que el digestor pueda volver a ser utilizado en la operativa diaria», según detalla el informe jurídico elaborado tras la avería, que no descarta la posibilidad de construir en el futuro un nuevo digestor en la planta.

Un fango valioso

El digestor es un depósito cuyo cometido es tratar el fango que se acumula durante la depuración del agua para conseguir aprovechamientos energéticos. Según explicó tras el accidente Manuel del Rincón, jefe de la Unidad Técnica de Depuración de Ecociudad, este material «se espesa y se lleva al digestor, donde permanece 25 días y en el que se desarrolla un proceso biológico». El resultado son unos gases que permiten la generación de energía para abastecer a la propia planta. Posteriormente, el fango sobrante se aumenta de tamaño y va destinado al sector agrícola.

La depuradora de La Almozara cuenta con un digestor secundario, por lo que este proceso se sigue realizando de forma provisional, aunque en precario.

A falta de las conclusiones definitivas de la investigación que se llevará a cabo en la máquina afectada, los técnicos señalaron que las causas más probables del reventón fueron la falta de mantenimiento y la acumulación de fibras de toallitas desechables, un producto cada vez más utilizado en el baño por la población. «Tiene una solución compleja, pero estamos haciendo estudios para instalar equipos adecuados para el tratamiento y retirada de esos residuos fibrosos, y reducir su impacto en la depuradora, pero es importante que haya concienciación», recalcó Del Rincón.

El propio Ministerio de Medio Ambiente recuerda que estas toallitas de celulosa usadas deben ir siempre al cubo de la basura, incluso si se trata de productos publicitados como viables para arrojar al inodoro.

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