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Zaragoza

Solicitan al TSJA que repita el juicio contra un vecino de Ricla que mató a un joven de un disparo

Mantienen que el jurado no argumentó por qué halló al acusado culpable de homicidio por imprudencia y no de asesinato.

La madre y hermana de Robert Racolti, en el TSJA, junto a su abogado Cristian Adrian, con toga, y un amigo.
La madre y hermana de Robert Racolti, en el TSJA, junto a su abogado Cristian Adrian, con toga, y un amigo.
Heraldo.es

La Fiscalía y la familia de Robert Racolti han pedido este miércoles al Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) que anule la sentencia de la Audiencia Provincial que condenó a cuatro años de cárcel a Francisco Canela Grima por homicidio imprudente del joven de 23 años y que repita el juicio contra él por asesinato. Las acusaciones alegan que los miembros del jurado no argumentaron ni motivaron su veredicto y en algunas cuestiones trascendentales no dijeron "nada". Por su parte, la defensa del acusado, que ya está en libertad condicional al haber pasado dos años en prisión y no ser firme el fallo, opina todo lo contrario.

Francisco Canela, de 47 años, fue condenado el pasado mes de octubre por matar de un disparo en la cabeza a Robert Racolti, vecino de La Almunia. La fiscal y la acusación particular, a cargo de Cristian Adrián Ánghel, pedían para él entre 19 y 25 años por asesinato puesto que mantenían que el acusado apuntó a la cabeza de la víctima y apretó el gatillo deliberadamente, acción que se produjo cuando el joven estaba agachado en un diminuto cuarto de aseo al que llegó tras haber retrocedido ante la amenaza de la pistola que empuñaba Canela.

Vista de apelación ante el TSJA por el crimen de Ricla

El acusado Francisco Canela con su hermana y sus abogadas, Soraya Raborda y Laura Vela, este miércoles en los pasillos del Tribunal Superior de Justicia de Aragón (Foto: José Miguel Marco)

Sin embargo, sus abogadas, Soraya Laborda y Laura Vela, alegaron en todo momento que el tiro se produjo de forma accidental durante el forcejeo que mantuvieron su cliente y la víctima, por lo que solicitaban su condena por homicidio imprudente con varios atenuantes, como el consumo de alcohol y drogas, miedo insuperable y confesión.

Los hechos se produjeron en enero de 2015 en la bodega de la casa del acusado, donde había citado a la víctima y a su novia, Verónica Z., para hablar de unos dibujos obscenos que había encontrado en su buzón. Canela atribuía la autoría de los mismos a la joven, con la que había mantenido una relación de amistad hasta que se enteró de que salía con Racolti. El encausado les esperó con una pistola cargada y según el Jurado, tras una discusión, la sacó de entre sus ropas y pegó un tiro al suelo con el fin de asustar a los jóvenes y que se fuesen.  Verónica salió huyendo, pero, según el jurado, Racolti se abalanzó sobre el hombre y trató de quitarle el arma. Fruto del forcejeo, cayeron al suelo y Canela efectuó un disparo que acabó con la vida del joven.

"Ante pruebas apabullantes, el jurado no dice nada", ha dicho el fiscal Carlos Sancho en su alegato ante la Sala de lo Civil y Penal del TSJA. Se refería a que tres forenses y seis guardias civiles explicaron en la vista oral que la víctima (de 1,80 de estatura y 85 kilos de peso) estaba en un habitáculo de 85 centímetros de ancho y dos metros y medio de largo y el acusado (de 1,60 de alto y  70 kilos) logró dispararle en el cráneo (con una trayectoria descendente) de tal manera que la masa encefálica cayó en la taza del váter. "Respecto a esto no dicen nada, cuando si hubieran estado de pie, como aseguran, los restos hubieran estado en la pared", ha expuesto.

Por otro lado, Carlos Sancho ha cuestionado que los jurados no llegaran a considerar "ni siquiera una amenaza" el disparo intimidatorio que hizo al suelo y que provocó que Verónica Z., asustada, saliera corriendo de la bodega. Ha criticado que apreciaran como atenuante de confesión que dijera "lo he matado" cuando tenía la pistola y el joven estaba moribundo en el suelo. Además, ha señalado que le parece contradictorio que consideraran probado que el acusado iba embriagado y drogado y, al mismo tiempo, señalaran que era capaz de forcejear y enfrentarse con una persona veinticinco años más joven, mucho más fuerte y que no iba borracha. "Si lo hizo fue porque llevaba una pistola", mantuvo el fiscal. 

Sin embargo, para la defensa no existe ninguna contradicción y la conclusión del jurado de que su cliente no tenía intención de matar está "perfectamente motivada". "Entendemos que a las acusaciones no les guste el veredicto -ha expuerto Laura Vela- pero es fruto del pronunciamiento de un jurado que fue muy participativo durante todo el juicio y preguntaron todas las dudas que surgieron en la vista".

A la vista acudieron los padres y Andrea Racolti, hermana de la víctima. La joven, llorando, dijo que les parece totalmente injusto que en dos años "salga de la cárcel un asesino que ha matado sin motivo". Recordó que Canela no conocía de nada a su hermano, no lo había visto nunca y no tenía ninguna razón para quitarle la vida. "Somos extranjeros pero eso no debe importar para que hagan justicia con alguien a quien han matado sin más. Ha destruido a cuatro personas, a mi hermano que ya no está, a mis padres y a mí". Andrea Racolti se preguntó si a los miembros del jurado les gustaría que alguien que matara a sus hijos o hermanos saliera de la cárcel en dos años. "¿Qué dirían entonces?", preguntó. 

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