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Zaragoza

Tercer Milenio

Carlos López-Otín: "Llevo más de 40 años buscando las claves de la vida y las enfermedades"

El bioquímico altoaragonés fue nombrado ayer académico de honor de la Academia de Medicina de Zaragoza.

El catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, Carlos López-Otín
El catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, Carlos López-Otín
A. Navarro

El catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, Carlos López-Otín (Sabiñánigo 1958), recibió el pasado 14 de diciembre el nombramiento de académico de honor de la Real Academia de Medicina de Zaragoza. Leyó su discurso de recepción que se tituló 'Medicina personalizada, dataísmo y biocracia' en el acto que se celebró en el Salón de Sesiones del edificio Paraninfo. El académico Ignacio Ferrerira Montera hizo la 'laudatio' (alabanza) para valorar su carrera profesional. Antes del acto y recién llegado en tren,´el investigador altoaragonés concedió una entrevista a HERALDO.

¿A qué cree que se debe el reconocimiento de la Academia de Medicina de Zaragoza? 

A la generosidad de sus Académicos y al paso del tiempo. Tras muchos años, más de 40, dedicados a buscar las claves de la vida y de  las enfermedades, la Real Academia cree que nuestros trabajos han aportado algo de luz nueva en temas como el cáncer, el envejecimiento y las enfermedades hereditarias.

Su discurso habla de la medicina personalizada, dataismo y biocracia. ¿Qué mensaje va a lanzar a los médicos zaragozanos?  

Tras presentar algunos trabajos recientes de nuestro laboratorio, pues en todas mis charlas siempre tiene que haber un componente importante de investigación actual, discutiré las nuevas aproximaciones hacia una forma de Medicina más científica, complementaria de la actual, que busca anticiparse al desarrollo de las enfermedades o diseñar nuevas formas de tratamiento, utilizando los datos contenidos en los lenguajes ómicos de la vida: el genoma, el epigenoma, el metagenoma, el metaboloma.....

Después de ser doctor honoris causa de la Universidad de Zaragoza y con otros galardones en su tierra, se siente admirado o reconocido en Aragón. ¿Hay que vivir fuera?

Me siento muy reconocido, muchísimo, como díría mi tia Joaquina “te contemplan demasiado”, y seguro que tenía razón, sus 106 años le otorgaban una gran sabiduría. En todo caso, estoy siempre muy agradecido a todos los que valoran de una u otra forma nuestro trabajo, y muy contento de regresar a mi tierra natal aragonesa, donde siempre me reciben con cariño y respeto máximos.

¿Cómo van las investigaciones sobre la leucemia y el plan genoma con Elías Campo? ¿Sigue la financiación del Gobierno o hay problemas?  

Hace casi dos años concluimos la primera fase de este proyecto, centrada en el desciframiento de los genomas de mas de 500 pacientes con leucemia. Este fue nuestro esfuerzo fundamental en Oviedo, donde ahora continuamos estudiando las alteraciones funcionales causadas por las mutaciones descubiertas, un trabajo lento y complejo, que mira a largo plazo. En paralelo, en colaboración con el grupo de Elías Campo en Barcelona y con otros grupos sobre todo de Suecia y USA, vamos progresando en la evaluación clínica de los resultados moleculares y mutacionales. Por último, debo resaltar que  gracias a una generosa financiación europea, una parte importante del esfuerzo actual de nuestro laboratorio se está dedicando al estudio de los mecanismos moleculares del envejecimiento incluyendo sus relaciones con el cáncer.

¿Cree que la biomedicina va a servir para el progreso social?

Sin duda, si no lo creyera no podría acudir cada mañana al laboratorio pensando que con nuestro esfuerzo diario podemos contribuir a esta tarea. Tampoco hubiéramos creado nuestro particular programa de Genómica Social, dedicado a intentar trasladar de manera rápida y eficiente a la sociedad los avances en el estudio genómico de las enfermedades. Es cierto que vivimos tiempos confusos, aunque supongo que esa sensación debe florecer cíclicamente en la joven historia cósmica de la humanidad.

¿Cómo la ciencia ayuda al avance de los ciudadanos?

La Ciencia y en general el estudio y la cultura no están entre las prioridades de la sociedad, pero estoy seguro de que con tozuda pedagogía y sembrando semillas de curiosidad en cada oportunidad que se presente, como la de hoy mismo aquí en Zaragoza, se entenderán mejor algunos mensajes como el de que para curar enfermedades complejas primero habrá que conocer la lógica molecular que impulsa su desarrollo.

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