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Dickens, el hombre que 'inventó' la Navidad

Si hoy nos reunimos en torno al asado, si decoramos el árbol y recibimos felicitaciones, si escuchamos algún "felices pascuas"... todo se lo debemos al escritor británico, el verdadero 'inventor' de la Navidad.

Una felicitación navideña con el paisaje idealizado por Dickens en su novela de 1843
Dickens, el hombre que 'inventó' la Navidad

Esa imagen bucólica de la Nochebuena con nieve, chimenea y familia viene importada. De Inglaterra, en concreto. Fue descrita por el escritor Charles Dickens a mediados del XIX y está muy relacionada con las circunstancias sociales y económicas de la época. En concreto, con la industrialización y la transformación de una sociedad agraria a otra urbana, que llevó a la pérdida de muchas tradiciones en esa deshumanización de la clase trabajadora, como se muestra en la película que ahora se estrena titulada ‘El hombre que inventó la Navidad’.

En la Europa de principios del siglo XIX, la Navidad era una fiesta incómoda que interrumpía los ritmos de trabajo. Entre la población rural, lo normal era mantener esas costumbres paganas (tan relacionadas con la Saturnalia romana) de celebrar el solsticio de invierno con largas fiestas que duraban incluso 12 días. Al fin y al cabo, la cosecha estaba más que recogida, el campo dormía y apenas había labores que realizar. Pero en una sociedad industrializada, la paralización de la economía en esos 12 días de fiestas era un problema. Así que se eliminaron. También era incómoda la Navidad para los religiosos, aunque nos pueda sorprender. Esos excesos (similares a los carnavales) no se veían con buenos ojos y en el caso de los puritanos religiosos de Estados Unidos la Navidad se rechazó directamente. Tras la independencia de las colonias británicas, las navidades fueron consideradas unas fiestas del enemigo inglés que solo conducían a grandes borracheras. Entre unos y otros, la Navidad se convirtió en una costumbre olvidada.

¿Inventó realmente Dickens la Navidad? No, pero la puso de nuevo de moda entre las clases religiosas y adineradas, al unir familia, hogar y "espíritu navideño". Atrás quedan las borracheras y las jaranas largas, y aquí entran las fiestas hogareñas, sin mucho alcohol, y, sobre todo, más cortas: la Navidad se redujo a los días 24, 25 y 26. ¿Por qué el 26? Porque los sirvientes tenían que atender a sus señores el 24 y el 25. Al día siguiente, recibían una caja con algunas sobras y podían estar con los suyos. De hecho, en el Reino Unido el día 26 se conoce como Boxing Day (‘box’ significa caja) y es uno de sus días más tradicionales.

Dickens reinventó o redescubrió las pascuas cuando escribió ‘Cuento de Navidad’ en 1843. En esta novela plasmó sus recuerdos en el sureste de Inglaterra, zona rural donde había un piano con el que tocar villancicos, su madre cocinaba pavo en lugar de ganso, y nevaba. Resulta llamativo que esa ola de frío en la infancia de Dickens, en la que nevó en una zona donde habitualmente los inviernos son suaves, marcara para siempre la cultura navideña en todo el mundo. En ‘Cuento de Navidad’ la nieve es omnipresente, al igual que en el resto de cuentos que se publicarían después. Y_en las películas y anuncios de televisión...

‘Cuento de Navidad’ es, en realidad, la crítica de Dickens a la situación tan tremenda que encontró en un viaje a Mánchester, donde fue testigo de las penurias que sufría la clase trabajadora. Y así, Ebenezer Scrooge es un mísero patrón, deshumanizado e incapaz de empatizar, que contrasta con el carácter humano y afable de su sobrino, que disfruta de las fiestas en familia. Sin pretenderlo, Dickens creó el ‘espíritu de la Navidad’, simplemente, como contrapunto a los patrones de la sociedad industrial británica, que había privado a los ciudadanos de su parte más humana.

El éxito de la novela fue tremendo. El pavo sustituyó al ganso, las pascuas significaron "buena voluntad", reunirse con la familia era fundamental, el árbol que había introducido Alberto, marido de la reina Victoria, se popularizó entre las clases medias... Dickens conectó con miles y miles de ciudadanos que, como él, recordaban con nostalgia una Navidad sencilla, lejos de las fábricas, trenes a vapor, contaminación y hacinamiento. Una fiesta en torno al fuego, con tiempo para pasar en familia y la alegría de saberse con el granero lleno tras una buena cosecha. ¿Quién iba a cantar villancicos en el Londres del XIX, donde la miseria era tal que incluso los misioneros decidían quedarse allí para atender a la población enferma y desnutrida?

Dicen que cuando Dickens murió el 9 de junio de 1870 una vecina de Londres preguntó a un reportero: "¿Significa eso que también ha muerto Papá Noel?".

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