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Tercer Milenio

La investigación de un zaragozano en Cambridge, en la prestigiosa revista 'Cell Reports'

El zaragozano Ignacio Vázquez, de 28 años, acabó su doctorado en el departamento de Matemáticas Aplicadas y Física Teórica de la Universidad de Cambridge y trabaja actualmente para el Instituto Sanger. Con su grupo de investigación, acaba de publicar un estudio en la prestigiosa revista ‘Cell Reports’ que podría tener importantes implicaciones médicas en la lucha contra el cáncer.

El investigador zaragozano Ignacio García Vázquez trabaja para el Instituto Sanger de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.
El investigador zaragozano Ignacio García Vázquez trabaja para el Instituto Sanger de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

A sus 28 años, el zaragozano Ignacio Vázquez está trabajando ya para una de las universidades más prestigiosas del mundo. Acabó su doctorado en Cambridge, en el departamento de Matemáticas Aplicadas y Física Teórica de la universidad, y ahora trabaja para el Instituto Sanger, un centro interdisciplinar que constituye un “auténtico punto de encuentro para los investigadores y que ofrece muchísimas oportunidades para la ciencia, con la ventaja de que está muy cercano para ir a Zaragoza”, afirma este científico aragonés, que acostumbra a visitar a menudo su ciudad natal.

De la mano de su grupo de investigación, y con una beca de la Fundación Ibercaja, acaba de publicar los resultados de un estudio que podría tener importantes implicaciones médicas en la lucha contra el cáncer en la prestigiosa revista ‘Cell Reports’. “Una de las conclusiones más importantes de la investigación es la relevancia que tiene caracterizar la diversidad genética de una población celular antes de ser tratada con antibióticos o quimioterapia para saber si va a responder o no a un tratamiento”, explica este aragonés que trabaja junto a su grupo en la secuenciación del genoma humano para tratar de hallar respuestas que doten de nuevas herramientas y ayuden a modernizar el tipo de medios que se utilizan en la medicina actual.

“Con este trabajo me gustaría crear más conciencia de la importancia que tiene la ciencia. La ignorancia o no conocer las causas de una enfermedad o los posibles tratamientos verdaderamente puede ser una causa de mortalidad. Nosotros lo que hacemos es tratar de resolver parte de esa ignorancia, aunque la ciencia tiene esa característica de que siempre que resuelves algo genera una nueva pregunta, y uno siempre está un poco ‘insatisfecho’ con lo que acaba de hallar, pero motivado al mismo tiempo y esperando poder responder más preguntas a partir de lo que ha descubierto”, confiesa.

Los resultados del presente trabajo sobre resistencia antimicrobiana constituyen la última publicación que firma este científico zaragozano afincado en el Reino Unido en una revista de prestigio como 'Cell Reports', donde anteriormente publicó otro artículo que dio pie a esta investigación. "En nuestro anterior trabajo propusimos un algoritmo para reconstituir la diversidad genética de una población celular a partir de secuencias de ADN. Este método permite identificar subpoblaciones en un tumor o en una infección bacteriana y monitorizar cómo cambia su composición en el tiempo o el espacio. En el último trabajo partimos de esta hipótesis para estudiar cómo el uso de drogas modifica la diversidad genética dentro de una población celular", indica. En este último estudio llevaron a cabo experimentos en colaboración con un grupo de la Universidad de Niza, en Francia, utilizando la levadura para crear genomas aleatorios mediante cruces con cepas distintas. De esta forma observaron que "aplicando ciertas drogas hay muy pocas mutaciones que puedan causar resistencias, mientras que con otras el espectro es más amplio". La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la resistencia antimicrobiana como una de las mayores amenazas para la salud pública a escala global. Hoy en día 700.000 personas fallecen cada año debido a la resistencia a antibióticos, de las cuales 25.000 ocurren en la Unión Europea. Según proyecciones de la OMS, estas cifras podrían aumentar hasta 10 millones de muertos en el año 2050 si no se ataja el problema. De la misma manera, el cáncer se asocia con diez millones de muertes anualmente a nivel mundial, y la resistencia a la quimioterapia es uno de los principales problemas en su tratamiento. "Con este trabajo querría resaltar que la importancia de la ciencia no viene únicamente de sus aplicaciones. La ciencia básica es nuestra mejor arma contra la ignorancia, como motor de creación de nuevo conocimiento. La tarea de un científico es extender la frontera del conocimiento, si bien la ciencia genera nuevas preguntas cada vez que resuelves una de ellas", confiesa.

A su juicio, el gran desafío para avanzar en la lucha contra las enfermedades infecciosas o el cáncer se ha de centrar en impulsar la ciencia básica y en saber reconocer sus aplicaciones en el momento adecuado. "En los años 50 se demostró que era posible leer la secuencia de una proteína, y tendrían que pasar varias décadas de investigación básica para secuenciar otras moléculas como el ARN y el ADN. Estos pasos de gigante fueron esenciales para secuenciar un genoma completo. En los últimos 15 años el precio de secuenciar un genoma humano ha disminuido de más de un millón de dólares a menos de mil. Ya hay proyectos que tratan de llevar estas herramientas a la clínica, como el de los 100,000 Genomas en la Seguridad Social británica o la iniciativa de Medicina de Precisión de Obama en Estados Unidos. Varios centros en España forman parte de este tipo de iniciativas, como el Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer (ICGC) en el que participo. Y en Aragón, en institutos como el Centro de Investigación Biomédica de Aragón (CIBA) también trabajan con ellas", señala este investigador aragonés, que planea irse a Estados Unidos un tiempo para seguir formándose y después, si surge la oportunidad, establecer un laboratorio de investigación.

"Me gustaría contribuir a la ciencia en Aragón. La clave es seguir formando a científicos de primera clase, atraer a los mejores independientemente de donde vengan y proporcionarles los recursos necesarios. Recientemente se publicó un estudio sobre el impacto que tiene un científico cuando viaja y cambia de lugar en comparación a cuando se mantiene en un sitio. Por ello es necesario que a la vez que se dota de estabilidad a los equipos de investigación se dinamice el movimiento de científicos. Eso sería esencial para impulsar más a Aragón", concluye.

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