Zaragoza

"Sin saber cómo, le clavé el cuchillo, pero sin intención"

El fiscal reclama nueve años de prisión para un acusado de intentar matar a una mujer a la que apuñaló en un bar.

El acusado llegó esposado ayer desde la prisión de Zuera al juicio en la Audiencia Provincial.
G. Mestre

Jesús S. D. se sentó ayer en el banquillo de la sección primera de la Audiencia de Zaragoza por el intento de homicidio a una mujer. Cuando ocurrieron los hechos, el pasado 29 de julio de 2016, llevaba un par de días residiendo en el albergue municipal. Dos semanas antes había conocido a Ana María, una mujer a la que solía ver en el bar Xing Xing, en la calle Rebolería número 24, en el barrio de la Magdalena. Ayer, en el juicio, este pintor de profesión, que está en prisión preventiva y que intentó taparse con la chaqueta que portaba para evitar fotografías, centró su defensa en que aquella tarde veraniega estaba sentado en una mesa de la terraza e "iba colocado". "Estoy alcoholizado perdido. Me levanté de la mesa y salí corriendo", describió sus movimientos. Pero entre medio había sacado un cuchillo de la mochila, que lleva siempre para cortarse la comida por problemas con la dentadura, y agregó: "Cometí algo, pero no sé el qué. Sin saber cómo, le clavé un cuchillo, pero no sé cómo, sin intención. Quería salir de allí para buscar a la Policía y que me ayudaran, porque me estaban pegando".

La víctima explicó que la víspera del apuñalamiento, Jesús le había intentado besar cuando entraba al baño, pero ella le rechazó con un empujón y él le respondió escupiéndole, le llamó "puta" y le amenazó: "Si no eres mía, no serán de nadie", le espetó.

Ana María detalló que la tarde del apuñalamiento estaba con su hija en el bar y se lo encontró sentado en la terraza, pero no le hizo caso ni quería hablar con él. Intercambiaron unas palabras y ella admitió que dijo: "Oigo voces pero no sé de dónde vienen".

"Él se levantó y me dio un golpe. Pensaba que era un puñetazo pero empecé a sangrar. Mi hija se puso a gritar y él se marchó corriendo", describió la víctima la agresión que casi pudo ser mortal.

Los forenses José María Coello y Salvador Baena detallaron que la puñalada en el hemitórax afectó al pulmón y pudo llegar hasta la aorta. La mujer fue operada con un drenaje para evitar el riesgo. Los peritos aceptaron que el acusado sufre epilepsia por su consumo de alcohol y pastillas, pero no avalaron que Jesús tuviera lapsus de recuerdos. Varios testigos reconocieron que el acusado estaba bebiendo cerveza, pero que no iba borracho.

La fiscal pidió nueve años de prisión al acusado y ocho años de alejamiento, e indemnizaciones por los daños morales (2.560 euros) y secuelas (1.732 €). Un letrado de la DGA reclamó los gastos por la estancia de la víctima en el Servet (1.800 €). El defensor pidió tres años por lesiones.

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