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Solicitan cárcel para la enfermera que dijo que un bebé se cayó solo de la incubadora

Los padres la acusan de imprudencia grave y piden también su inhabilitación.

Imagen de archivo de las incubadoras del Servicio de Neonatología del Hospital Clínico.
Solicitan cárcel para la enfermera que dijo que un bebé se cayó solo de la incubadora
Oliver Duch

La enfermera del Hospital Clínico que dijo que un bebé prematuro de 32 días de vida y 1,8 kilos de peso abrió la escotilla de una incubadora y se cayó solo al suelo podría ser condenada a seis meses de prisión y tres años de inhabilitación. Porque esa es la pena que acaban de solicitar los padres de la niña, que en ningún momento creyeron la versión oficial que les dieron tras el accidente y acusan ahora a Victoria M. A. de un delito de lesiones por imprudencia profesional grave. No en vano, piensan que a la enfermera se le cayó la niña de las manos cuando la sacó de la máquina para calmarla. La encausada nunca ha reconocido responsabilidad alguna en el accidente. Pero, tras examinar las pruebas, la juez que instruye el caso llegó a la misma conclusión que los denunciantes.

Como consecuencia de la caída, la pequeña, que nació con tan solo 31 semanas de gestación, sufrió fractura y traumatismo craneal, anemia postnatal y cefalohematoma. Ante la gravedad del caso, los médicos consideraron conveniente su traslado de urgencia al Miguel Servet, donde permaneció hospitalizada diez días y logró recuperarse sin que afortunadamente le hayan quedado secuelas. Por las lesiones y los daños morales, la abogada que representa a los padres, Carmen Cifuentes, reclama además 8.500 euros. Para el abono de esta suma, consideran responsable directa a la compañía de seguros Mapfre y subsidiario al Servicio Aragonés de la Salud.

El accidente se produjo a una hora todavía sin concretar entre las 22.00 del 11 de junio de 2016 y la 1.30 del día siguiente. De hecho, fue ya de madrugada cuando una de las doctoras del servicio de Neonatología llamó por teléfono a los padres de la niña para que acudieran urgentemente al hospital. Cuando llegaron, les explicaron que su hija se había colado por una de las ventanillas de la incubadora y se había caído sola al suelo. Para la pareja, aquella versión resultaba inverosímil, lo que les impulsó a presentar una denuncia penal para depurar posibles responsabilidades.

El Salud no vio culpa alguna

El Salud decidió abrir su propia investigación interna para aclarar lo sucedido y la conclusión de la inspectora fue rotunda: el personal de la unidad de Neonatos no tuvo ningún tipo de responsabilidad en el accidente. De hecho, baraja como principal hipótesis que la niña se desplazara por dentro de la incubadora, se aproximara a una de las escotillas y la abriera con la cabeza o sus brazos.

Los padres no dieron ninguna credibilidad a la explicación del Salud. Pero tampoco lo hizo el Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA), que en un informe remitido a la juez calificaba de "poco real" la versión oficial. Entre otras cosas, decían los forenses, porque un neonato de tan escaso peso "no tiene el mínimo tono muscular" para algo así.

"Nacer prematuro –decían los médicos del IMLA– hace que las articulaciones sean más laxas. Por tanto, es frecuente que se muevan poco y cuando lo hacen sea a modo de sacudidas". Por todo ello, insistían los forenses en que "es poco aceptable la hipótesis de que la niña pudiera romper a golpes la incubadora y alzarse hasta la escotilla (...), ya que el tono muscular no es el adecuado y suficiente para estos movimientos".

Durante la fase de instrucción, se citó también a declarar al técnico de mantenimiento que revisó la incubadora apenas tres meses antes del accidente y calificó su estado de "apto". Este ratificó que la máquina estaba perfectamente y que las puertas no podían abrirse desde dentro.

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