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Zaragoza
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El señor de los palillos

Salvador Oliveras lleva 16 años reproduciendo los principales edificios de la capital aragonesa con mondadientes.

El señor de los palillos
El señor de los palillos
S. O.

Cuando hace 16 años Salvador Oliveras tuvo que dejar de trabajar tras sufrir un infarto, recordó una antigua pasión. De niño, construyó un portal de Belén con palillos, y le gustó. De mayor, ahora tiene 75 años, e inspirado por los monumentos que decoran su ciudad, Zaragoza, ha reproducido con mondadientes una decena de edificios.

Cinco años le costó a Salvador completar su primer reto: la basílica de Nuestra Señora del Pilar. “No dejé que las visitas la vieran hasta que no estuvo terminada, por si no me quedaba bien”, explica. Tras el éxito de su primera maqueta, vinieron la Lonja, la puerta del Carmen, el puente de Piedra, con su aspecto en 1904, y el Ayuntamiento de la capital aragonesa. “Mucha gente me ha pedido que haga la Aljafería, pero mi mujer ya no me deja”, comenta. El cuarto de su hija, ya independizada, y el salón de su casa le han servido a Salvador de estudio para la construcción de sus maquetas.

“Con los trozos de los palillos que me iban sobrando hice la Virgen del Pilar”, explica este obrero a escala, “autodidacta y muy perfeccionista”, como él mismo se define. “Es una cosa muy difícil de hacer”, advierte.

Salvador ha expuesto en una veintena de centros en la provincia, y sus obras siempre reciben una buena acogida entre el público. “La gente me pregunta si soy arquitecto o aparejador, pero yo, en realidad, trabajaba de encargado en una empresa de pinturas”, cuenta.

Este vecino del barrio de San José ha perdido la cuenta de los palillos que ha utilizado a lo largo de la última década en sus obras. Para el Ayuntamiento, por ejemplo, fueron necesarios 150.000. Además, en cada maqueta, la mayor de ellas de un metro cuadrado, ha invertido una media de dos años. “Entre vídeos y fotografías saco los planos de los edificios”, explica Salvador sobre los pasos que ha de recorrer antes de poner los primeros palillos.

Maestro ‘palillero’

Salvador tiene actualmente una veintena de alumnos en dos centros dedicados a la atención de las personas mayores. “Uno de mis alumnos ha hecho el Torreón de la Zuda y le ha quedado muy bien”, comenta Salvador, orgulloso de compartir su arte y conocimientos.

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