Zaragoza

Una ruta por los belenes del mundo

Hasta el día 24 permanece abierta en la Caja Rural de Teruel (paseo de Pamplona, 4) una muestra organizada por Pueblos Hermanos, cuya recaudación servirá para levantar varias escuelas en el Congo.

Una ruta por los belenes del mundo
Una ruta por los belenes del mundo

Una Virgen María confeccionada con hojas de maíz. Un buey y una mula tallados en madera de olivo y un tierno niño Jesús hecho con ganchillo. Estas son solo algunas de las curiosidades que pueden verse en la muestra solidaria ‘Belenes del mundo’. Se han reunido nacimientos manufacturados llegados de más de 60 países (los hay de Venezuela, India, Japón, Mongolia, Nicaragua o Filipinas), cuya venta servirá, además, para poner en pie una escuela en el Congo. La fundación Pueblos Hermanos ha vuelto este adviento a organizar una muestra que estará abierta hasta el próximo día 24 en la sala de exposiciones de la Caja Rural de Teruel, en el paseo de Pamplona 4-6 (entrada por la calle de Bilbao). El horario de apertura es de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00.

«Lo que se recaude este año va destinado a edificar una escuela en Impuru, en la República Democrática del Congo», explica Teresa Ríos, voluntaria de la entidad y misionera durante más de 40 años en distintos países de África. «Queremos, sobre todo, dar las gracias a los zaragozanos porque gracias a los fondos que reunimos el año pasado se han conseguido levantar tres escuelas en el Congo. Funcionó muy bien la campaña de ‘un euro por cada ladrillo’, se reunieron unos 12.000 euros, y gracias a estos donativos ahora más de 200 niños cuentan con un aula cuando antes tenían que dar clase debajo de un árbol», cuenta Ríos. Ahora es necesario hacer más centros educativos y, también, dotarlos de pizarras, pupitres y material escolar.

En la exposición, además de los nacimientos, hay paneles explicativos y fotografías que demuestran cómo los proyectos planteados por las misioneras –ya sean pozos, fuentes o molinos- se han ido haciendo realidad y cómo es necesario construir nuevas escuelas para una población creciente. «Impuru está a unos 90 kilómetros de Kinshasa y, aunque es una localidad consolidada, antes venían niños que tenían que hacer hasta 15 kilómetros para llegar a la escuela», cuenta Ríos, que se muestra satisfecha de que los primeros chavales a los que escolarizaron hace veinte o treinta años son ahora médicos, maestros o abogados. «Los proyectos educativos funcionan porque los niños tienen mucho deseo de aprender. Nunca se escapan de la escuela y, aunque sean muy pequeños, se dan cuenta de que en su preparación está su futuro», dice la hermana misionera.

Aunque hay muchas piezas que forma parte de la colección y no están en venta, otras escenas expuestas sí se venden a precios que oscilan entre los 5 y los más de 150 euros, según los materiales con los que están fabricados. Los hay tallados en madera de olivo de Belén (elaborados por una comunidad de cristianos palestinos), otros con esbeltas figuras masai en madera de caoba o, incluso, fabricados con maíz o cacao procedente de países sudamericanos.

También, por descontado, hay representación española y, sin ir más lejos, se puede observar un nacimiento con chulapos madrileños, otro ganchillo elaborado por las hermanas de Cristo Jesús -orden a la que pertenece Ríos- y, también, un belén tradicional aragonés, donde no faltan las alpargatas y los cachirulos.

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