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Pikolin plantea que los cercanías paren junto al 'outlet' y está dispuesto a financiar el apeadero

Hasta 26 trenes de la línea pasan a diario a 350 metros del futuro Torre Village, por lo que solo habría que habilitar una parada cuyo coste rondaría los dos millones. Los promotores quieren compatibilizar el servicio ferroviario con autobuses.

Un cercanías pasa por el posible emplazamiento del apeadero, situado frente al antiguo centro de mercancías de El Portazgo.
Un cercanías pasa por el posible emplazamiento del apeadero, situado frente al antiguo centro de mercancías de El Portazgo.
José Miguel Marco

Pikolin quiere que los trenes de cercanías presten servicio al futuro ‘outlet’ que levantará en sus actuales instalaciones de la carretera de Logroño. No hará falta construir un ramal ni tender vías, ya que solo requerirá construir un apeadero en la misma línea Zaragoza-Castejón, por la que discurren los cercanías que desde mediados de 2008 cubren los 16,6 kilómetros entre Casetas y Miraflores. Desde la actual factoría a las vías tan solo hay 350 metros o, lo que es lo mismo, cuatro minutos de distancia a pie por un vial asfaltado. No obstante, se podría habilitar una lanzadera.

Los impulsores del complejo comercial están dispuestos a financiar las instalaciones, aunque por el momento solo han comunicado su interés a la DGA y aún tienen que reunirse con el titular de la infraestructura, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), y la compañía que explota el servicio, Renfe.

Varios expertos consultados por este diario señalaron que el coste de las instalaciones podría rondar los dos millones de euros, pero la factura final dependerá del alcance de la solución que, en su caso, se acuerde.

En lo que sí coinciden ferroviarios e ingenieros de Caminos es en que la solución es "sencilla", puesto que no se debe tocar la infraestructura existente. "Solo hace falta construir los dos andenes o uno central entre las dos vías, algún tipo de marquesina para la espera y un paso superior o inferior que garantice la seguridad a los usuarios", señalaron.

Su puesta en marcha garantizaría, de entrada, que 26 trenes que cubren a diario el servicio de cercanías entre las estaciones de Casetas, Utebo y Delicias parasen a la altura de Torre Village. El emplazamiento está justo enfrente del antiguo Centro de Intercambio de Mercancías de El Portazgo, que se desmanteló con el traslado a la macroestación de Plaza.

Los ferroviarios consultados por este diario señalaron que este tramo está descongestionado y situado en línea recta, por lo que los trenes apenas perderían tiempo al parar. "La línea de Castejón no tiene problemas de tráfico y, además, justo donde se construiría el apeadero hay dos vías de apartado", explicaron.

Algo muy distinto sería intentar modificar los horarios o incrementar las frecuencias, puesto que el túnel de Goya está al límite de su capacidad al disponer únicamente de una vía y supone un verdadero cuello de botella. Solo en horario comercial discurren en la actualidad 18 trenes diarios por sentido, a los que se podrían sumar los restantes 8 que darían cobertura a los trabajadores del centro comercial y a los del polígono.

Servicio al valle del Ebro

La línea de cercanías de Zaragoza se explota con dos unidades específicas de este servicio, los convoyes Civia fabricados por CAF, pero se complementa con los regionales. A su llegada a Zaragoza, estos últimos hacen las veces de cercanías en parte o todo el recorrido de la línea Casetas-Miraflores, en función del corredor del que procedan. Por ello, este apeadero también daría servicio a los municipios del valle del Ebro comunicados por ferrocarril, incluidos los vecinos de La Rioja y Navarra hasta donde llegan los regionales.

Fuentes ferroviarias señalaron que, en función de los cuadrantes de la flota y de los maquinistas e interventores, se podría alargar el recorrido de los regionales de Huesca, que ahora acaban su recorrido en Delicias.

El trayecto desde la estación de Goya hasta el apeadero de Torre Village apenas se alargaría 11 minutos, por lo que el servicio sería imbatible respecto al vehículo privado o una línea de autobús.

Este apeadero sería, además, un revulsivo para los cercanías, que arrojan pérdidas y están anclados en una misma horquilla de viajeros desde que se inauguró hace cuatro años. Con que solo una parte de los 2,5 millones de visitantes anuales que prevé Torre Village se moviera en ferrocarril se dispararían las cifras de explotación de la línea. En lo que va de año se han subido 257.181 personas, casi 7.000 más que en el mismo periodo del año pasado y 30.931 menos que en 2013, el ejercicio en el que se batió el récord.

Bus complementario

Desde Iberebro, la empresa patrimonial de la familia Soláns, apuntaron que su intención es ofrecer un servicio complementario a la línea de bus que le han impuesto como prescripción al proyecto, aunque les gustaría reforzar el ‘casetero’ y redundar en beneficio de los vecinos del corredor de la carretera de Logroño. En este caso, también fletarían autobuses exclusivos desde el centro de la capital durante los fines de semana, cuando más demanda de visitantes se prevé.

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