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Zaragoza

Cuenta atrás para la antigua casa del cura de Quinto

El Ayuntamiento reclama la implicación institucional para consolidar la estructura de este edificio del siglo XVI, que está en estado de ruina y abandono.

Protección en la fachada para evitar desprendimientos.
Cuenta atrás para la antigua casa del cura de Quinto
HA

El Ayuntamiento de Quinto reclama a las Administraciones provincial y autonómica su implicación para evitar que la antigua casa del cura, un palacio renacentista construido en el siglo XVI y que se encuentra en avanzado estado de ruina y abandono desde hace años, desaparezca.

Situado en la calle de San Roque, este edificio, que fue la casa abadía parroquial, está catalogado como bien de interés cultural desde octubre de 2002, a pesar de que sobre él pesa una serie amenaza de derrumbe, dado su grado de deterioro. Su interior almacena, desde hace años, escombros y suciedad. En 1997, la presión ciudadana y el apoyo de asociaciones y formaciones políticas paralizaron su demolición, aunque no impidió que se desmantelase su tejado. Y sin cubierta sigue el inmueble casi dos décadas después, soportando el paso del tiempo, las inclemencias meteorológicas y los excrementos de las palomas.

El alcalde de Quinto, Jesús Morales, destacó la urgencia de actuar en este patrimonio: "Querríamos buscar un acuerdo a tres partes para salvar el edificio (con el Gobierno de Aragón y la Diputación de Zaragoza) porque nosotros solos no podemos asumir el coste. Sería la fórmula más viable". El director general de Patrimonio de la DGA, Ignacio Escuín, visitó recientemente la casa del cura. Fuentes del Ejecutivo autonómico explicaron ayer que existe "preocupación" por su pésimo estado de conservación, por lo que el objetivo sería "evitar su hundimiento". De esta manera, técnicos del Departamento están redactando un informe previo a su "consolidación para frenar su deterioro". En todo caso, la actuación se incluiría ya en los presupuestos del próximo año.

Desde la Diputación de Zaragoza manejan también una valoración económica de lo que supondría solo su apuntalamiento, que rondaría los 40.000 euros, para evitar que la estructura se desplome.

Para el responsable local, "urge que se le dé una solución. Hay que tomar una decisión, ya que no se puede postergar más".

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