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Nueve pabellones de barrio no se pueden usar para las fiestas por necesitar mejoras

Los vecinos de San Gregorio son los primeros en sufrir el problema. Se requieren intervenciones para subsanar las deficiencias de seguridad de estos recintos.

El pabellón de San Gregorio, con la carpa instalada al lado para la celebración de las fiestas.
El pabellón de San Gregorio, con la carpa instalada al lado para la celebración de las fiestas.
Raquel Labodía

El barrio de San Gregorio inicia hoy unas fiestas que tendrán una novedad indeseada: ninguno de los actos se desarrollará en el interior del pabellón. La causa es que el Ayuntamiento de Zaragoza ha determinado que, puesto que el pabellón no cumple todos los requisitos de la última normativa en materia de seguridad para actos no deportivos, no se podrá emplear para celebraciones hasta que esas deficiencias se subsanen. Para solventar el problema, se ha instalado una carpa.

"En el último consejo territorial (celebrado el 21 de marzo), el Ayuntamiento nos dijo que, según la norma, el pabellón no reunía las condiciones para actividades festivas", explica el alcalde de San Gregorio, José Antonio Hernández, y cuenta que la concejal de Participación Ciudadana, Elena Giner, se comprometió "a habilitar una carpa y correr con los gastos hasta que se adapte el pabellón".

"La seguridad, para mí, está por encima de todo. Pero este pabellón lleva 24 años y otros tantos hemos celebrado en él las fiestas sin problemas", dice el alcalde. Sabe que la nueva norma, el Decreto 16/2014 del Gobierno de Aragón, es bienintencionada y trata de evitar tragedias como la ocurrida en el Madrid Arena en 2012, donde cinco personas murieron en una macrofiesta organizada en un pabellón multiusos. "Pero no somos el Madrid Arena, esto es para algo más de 150 vecinos, no llega a 200, y para comernos un plato de rancho, echar un baile, jugar con los chicos y divertirnos un poco no hace falta tanta historia", opina.

El problema que tiene San Gregorio se podría presentar en otros siete barrios: La Cartuja, Montañana, Monzalbarba, San Juan de Mozarrifar, La Venta del Olivar, Santa Isabel y Garrapinillos (este por partida doble, pues han de acondicionarse dos recintos), cuyos pabellones también están necesitados de medidas de adaptación a la normativa.

El Ayuntamiento asegura que se está haciendo lo posible para que todos ellos estén en óptimas condiciones antes de fin de año y que mientras se buscarán soluciones para albergar los actos festivos. "El compromiso es que, al acabar este 2016, esta serie de equipamientos en los barrios rurales cumplan adecuadamente la totalidad de los aspectos técnicos, ajustemos las obras al proyecto que se tiene para cada uno de ellos y podamos satisfacer las necesidades de los barrios en esta materia", indicó la concejal Elena Giner. Además, la intención es "dar prioridad a los que por motivos de fiestas locales o actos lo necesiten", subrayan fuentes municipales.

"Se va a dedicar la partida presupuestaria que sea necesaria para garantizar la utilización de estos equipamientos", agregan desde el Ayuntamiento. Precisan que "la inversión media estimada es de 30.000 euros por cada instalación", aunque se estudia por separado cada caso para determinar qué intervención es necesario llevar a cabo, pues no todos los pabellones son iguales.

Más vale prevenir

El alcalde de San Gregorio se lamenta de que el trabajo hecho desde Navidad por las doce personas de la comisión de festejos tuvo que ser adaptado a marchas forzadas con apenas un mes de antelación sobre las fechas previstas de las fiestas. Viendo semejante panorama, en Garrapinillos han decidido programar desde ya sus próximas fiestas de julio contando con una carpa en lugar de con el pabellón, cuenta Mariano Blasco, alcalde de este barrio. "Es un problema tener que sacar las cosas del pabellón, porque aunque se instalen carpas no es lo mismo", opina. Blasco advierte de que "la molestia (por el ruido) será mayor para los vecinos, porque aunque los pabellones no están completamente insonorizados, sí lo están más que una carpa".

Con espíritu pragmático, dice que "no se puede esperar al último minuto" para saber si el pabellón estará a tiempo o no. "Lo que tenemos que hacer es buscar soluciones", sentencia, y señala con ecuanimidad que "el Ayuntamiento se ha comprometido a abonar el importe de las carpas que haya que instalar, porque son conscientes del problema y lo van a intentar paliar".

En el barrio de Santa Isabel, el presidente de la junta municipal, Carmelo Asensio, sí confía en que el arreglo del pabellón se hará rápido y estará listo para albergar los actos festivos en julio.

Por su parte, el alcalde de La Cartuja Baja, José María Lasaosa, explica que el Ayuntamiento consultó a los barrios "cuál era la necesidad más cercana de uso y, en función de eso, los que antes lo necesiten serán los que antes se arreglen". Explica que "desde octubre de 2015 se empezó a requerir un plan de autoprotección para las actividades que se salgan de lo puramente deportivo, y los bomberos, con buen criterio, no lo firman si no está todo en orden para no arriesgarse a que suceda una desgracia". Opina que "lo ideal es que se acometa el arreglo de una vez, cuanto antes mejor, porque los pabellones no solo se usan para fiestas, sino también para carnaval, la Cincomarzada y oras celebraciones", pero cree que el Ayuntamiento está "trabajando correctamente" en ello.

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