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"Lo más triste de todo es que sabíamos que esto iba a pasar"

La familia y los amigos de la fallecida no podían contener ayer su frustración. Para ellos, la de Soraya ha sido una muerte anunciada que debía haberse impedido.

Soraya Gutiérrez
Soraya Gutiérrez

Con profundo dolor, enorme rabia e insufrible impotencia, pero sin sorpresa. Así recibió ayer la familia y el círculo de amistades más próximo a Soraya Gutiérrez la noticia de su asesinato. "Estamos destrozados, pero lo más triste es que sabíamos que esto iba a pasar. La primera que lo decía era ella, quien temía no solo por su vida sino por la de su hijo", se lamentaba ayer una amiga de la fallecida, apenas unas horas después del crimen. "No me explico cómo puede suceder algo así. Piden a las víctimas de malos tratos que no se callen, que denuncien... ¿Para qué? Soraya lo hizo y está claro que no le ha servido de nada", decía esta mujer, sin poder contener su frustración.

El sentimiento era generalizado entre los allegados de la víctima, que desde detrás del cordón policial llegaron a gritar ayer a los agentes: "Os dijimos que tenía una pistola. Os lo dijimos, pero no nos creísteis". Porque estos creen que la Policía no dio suficiente importancia a las amenazas de muerte recibidas por Soraya y le reprochan que no le pusiera vigilancia. Algo que desde la Jefatura Superior no comparten, ya que, recuerdan, "se detuvo al autor de dichas amenazas y se dio seguridad a la víctima".

El bar Planet, donde trabajaba la fallecida, es uno de los más conocidos de la parte nueva del barrio de Miralbueno.De hecho, fue el primero en abrir y cuenta con numerosa clientela. Algunos de sus parroquianos más fieles recordaban este lunes que Soraya llevaba trabajando allí "al menos un par de años" y que era "una persona especialmente atenta".

Una de las clientes del establecimiento se encontraba ayer dejando a su hija en el colegio cuando le dijeron que había coches de Policía y una ambulancia frente al Planet. "Ya está. Ya la ha matado. Es lo primero que he pensado", confesaba. La mujer trabaja en un negocio próximo al bar y acostumbra a tomar allí el café, lo que había creado cierto vínculo entre ambas. De hecho, sabía por boca de la propia fallecida el calvario que estaba pasando desde que había dejado a su última pareja.

"A principios de febrero estuvo casi una semana sin venir a trabajar. Me extrañó mucho, por lo que cuando volvió le pregunté si le había pasado algo.Fue entonces cuando me contó que este hombre se había presentado en su casa con una pistola y la había tenido retenida varias horas", recordaba. "Desde entonces –añadía– tenía mucho miedo a venir a trabajar al bar, pero no le quedaba otra, porque era ella quien estaba sacando adelante a su hijo sola. ¿Qué iba a hacer?", se preguntaba esta clienta.

Él intentó suicidarse en Navidad

Los amigos de Soraya recordaban ayer que la relación con Miguel Rubén Moreno Portero –su asesino– fue "muy breve". "Enseguida se dio cuenta de que este hombre podía darle problemas y decidió romper con él", decían. Al parecer, la ruptura se produjo el pasado mes de diciembre y él regresó a localidad donde vivía, Medina del Campo (Valladolid). Pero ello no impidió que siguiera llamándola por teléfono y que las pasadas Navidades le contara que había intentado quitarse la vida.

El hecho que lo cambió todo se produjo a comienzos de este mes de febrero, cuando él regresó a Zaragoza y la amenazó de muerte. Soraya era consciente del peligro que corría, pero no podía imaginar que había empezado su cuenta atrás. De que el asesino actuó con premeditación y tenía muy claras sus intenciones da prueba el viaje que hizo desde Valladolid para aguardar a su expareja en las inmediaciones del bar donde esta trabaja. El establecimiento se encuentra en los bajos de un edificio de solo tres plantas y está flanqueado por las oficinas de una aseguradora y un local vacío. Al parecer, ni los vecinos de estas viviendas ni ninguna otra persona escucharon el sonido de los disparos.

La página de Facebook de Soraya se convirtió este lunes en el improvisado ‘altar’ en el que muchos de quienes la conocían trasladaron sus condolencias a la familia. Emotivos mensajes de repulsa y rabia contenida se entremezclaban anoche con las últimas fotografías colgadas por la víctima, en las que puede vérsele posando sonriente con su pequeño delante de una pintada que reza: "Eres lo más bonito de mi vida".

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