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La huelga del autobús continúa tras otro intento fallido de desbloquear el conflicto en Mediación

La empresa ofrece mejorar salarios el IPC+0,15% pero la exigencia de los trabajadores es muy superior. Los paros alcanzan 48 días y colman la paciencia de los usuarios que exigen soluciones inmediatas.

El gerente de Auzsa, Manuel Ramo, entra a la reunión en el servicio de Mediación entre pancartas de los trabajadores.
El gerente de Auzsa, Manuel Ramo, entra a la reunión en el servicio de Mediación entre pancartas de los trabajadores. oliver duch
Oliver Duch

A pesar de que la situación cada vez es más insostenible, la empresa y los trabajadores de los autobuses urbanos no consiguieron ayer acercar posturas en su segundo encuentro en el Servicio Aragonés de Mediación y Arbitraje (SAMA). La huelga, ante el hartazgo de los usuarios, continuará sine díe (no hay prevista otra reunión en breve) y eso que hoy suman ya 48 las jornadas de paros con incontables perjuicios a los usuarios.

El principal escollo de la negociación sigue siendo la reivindicación de los trabajadores de recuperar los niveles salariales de 2013. Ayer la empresa hizo un movimiento en este sentido y –además de presentar mejores cuadros de descanso– ofertó la posibilidad de actualizar los salarios durante los años 2016 a 2019 con los IPC de cada año más un diferencial del 0,15%. "Así los trabajadores no solo mantendrían su poder adquisitivo sino que lo mejorarían sustancialmente su salario en los cinco años de convenio", explicaban ayer fuentes de la concesionaria. La otra opción que Auzsa mantuvo sobre la mesa es la ya conocida propuesta de actualizar los salarios con los IPC reales de cada año (sin aplicar el negativo de 2014), así como volver a generar antigüedad desde el 1 de enero de este mismo año.

Al comité de empresa no le convenció ninguna de estas posibilidades e insistió en la necesidad de actualizar las tablas hasta ver incrementadas sus remuneraciones en torno al 4,2%. Eso sí, ayer en Mediación los trabajadores propusieron que esta subida pudiera fragmentarse y que fuera del 3,9% en 2015 y del 0,3% para 2016, más 45 euros lineales (cuando antes exigían 50).

Auzsa mantiene que en los dos años de explotación de la actual contrata –vigente hasta 2023– no ha obtenido apenas beneficios y que las subidas que exige la plantilla son inviables. En este sentido, el Ayuntamiento –que repite hasta la saciedad que no va a hacer aportaciones económicas para acabar con los paros y que tampoco se plantea la remunicipalización del servicio– sí ha exigido a la adjudicataria del bus que contrate una auditoría externa de sus cuentas anuales, "tal y como exige la cláusula 15 del pliego de condiciones".

Después de 14 meses de negociación y más de 50 reuniones entre las partes, el nuevo convenio continúa bloqueado (ahora se aplica un laudo arbitral) y la huelga no está facilitando el acercamiento de posturas. De hecho, a pesar de pequeños avances en temas como la conciliación familiar, la planificación de descansos o los permisos retribuidos, ayer los trabajadores dijeron que mantenían en su totalidad las reivindicaciones entregadas en su plataforma en diciembre. Mientras que Auzsa acusa al comité de huelga de obcecarse y ni siquiera analizar sus propuestas, los trabajadores –que pasado mañana intervendrán en el pleno municipal– dicen que "se generan falsas esperanzas y no hay voluntad negociadora".

Los ciudadanos son quienes continúan sufriendo la crudeza de unos paros que diariamente hacen que solo salga a la calle el 33% de la flota de 9.00 a 11.30 y de 18.00 a 20.30. Las repercusiones se notan media hora antes y media hora después de estos horarios.

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