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Zaragoza
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Tres intercambiadores concentrarán todos los autobuses metropolitanos

Las líneas del sur irán a Carlos V antes de un año y el resto se repartirán entre el Portillo y la plaza de San Miguel. Se habilitarán también 21 paradas por la ciudad para facilitar trasbordos.

Recreación del intercambiador de la plaza de Carlos V, cuyo anteproyecto se licitará en dos semanas.
Recreación del intercambiador de la plaza de Carlos V, cuyo anteproyecto se licitará en dos semanas.
cmtz

Todas las líneas metropolitanas de autobús de Zaragoza concentrarán sus salidas y llegadas en tres intercambiadores que se van a habilitar en la plaza de Carlos V, junto a la vieja estación del Portillo y en el entorno de la plaza de San Miguel y paseo de la Mina. Así lo han pactado las instituciones en el Consorcio Metropolitano de Transportes (CMTZ), que pretende estrenar el primero en un año para comprobar su funcionamiento mientras se acometen los proyectos de los dos restantes. La pretensión es que los más de seis millones de viajeros anuales dispongan de un quiosco-bar, marquesinas y pantallas de información para las esperas, además de pavimentación especial para marcar los itinerarios peatonales.

Los autobuses de las 31 líneas no solo aglutinarán sus terminales, ahora desperdigadas por distintos puntos del casco urbano, sino que tendrán hasta 21 paradas intermedias conforme acceden al centro para facilitar los trasbordos con el tranvía y la red de autobuses urbanos. De este modo, su uso será mucho más atractivo y flexible para los usuarios. Su puesta en marcha forma parte del plan operativo del consorcio 2016-2017, aprobado la semana pasada por la comisión ejecutiva y que pretende ser la transición hasta que se aprueben las nuevas directrices metropolitanas de movilidad.

El primer paso se dará con el inminente concurso de ideas para el intercambiador de la plaza del emperador Carlos V, junto a la sede la Cámara, que se convocará en un plazo de dos semanas con el objetivo de fijar el diseño antes del verano. Las obras se licitarán con un coste ajustado, que podría oscilar en función del diseño que se elija entre los 300.000 y los 800.000 euros. No obstante, se está analizando la posibilidad de sacar a concesión, de modo que el explotador del negocio del bar asuma las obras, de forma que se preste servicio a principios de 2017.

Allí irán las siete líneas de los ejes de la carretera de Madrid y de Valencia, que suponen unas 198 expediciones semanales y que prestan servicio a más de un millón de viajeros al año. Si fructifica la propuesta, se negociará con el Ayuntamiento (que forma parte del consorcio) la posibilidad de acercar las paradas del circular y del 42 para facilitar los trasbordos. No obstante, el 40% de los pasajeros no utiliza otro modo de transporte al llegar a la capital aragonesa.

El gerente del consorcio, Juan Ortiz, explicó que el primer intercambiador estará en servicio mientras se concretan la ubicación y el diseño de los previstos en Averly-Portillo y plaza de San Miguel-paseo de la Mina.

Ortiz tiene muy claro que las catorce líneas de las carreteras de Logroño y de Huesca, las que concentran un mayor movimiento con 542 expediciones semanales y 4,1 millones de viajeros anuales, deberían ubicarse junto a la vieja estación ferroviaria. "Por permeabilidad, superficie, entorno y facilidad de trasbordo es mejor que situarla en el apeadero, porque esos 50 metros de distancia pueden ser altamente disuasorios", añadió.

El intercambiador que puede tener más complicaciones es el que debe atender las diez líneas de los ejes de Barcelona (N-II) y de Castellón (N-232), que movilizan 265 autobuses semanales y 1,3 millones de viajeros. A estas se sumarán las de Villamayor, Movera y Pastriz, pero primero habrá que solventar los problemas de espacio existentes en el entorno de la plaza de San Miguel. Por ello, no se descarta la posibilidad de hacerlo bajo tierra, aunque el coste económico puede condicionarlo. Ortiz confía en que ambos estén en explotación a principios de 2018.

Los viajeros tendrán la posibilidad de bajarse antes, ya que el consorcio de transportes acondicionará un mínimo de 21 paradas urbanas. Como lo que se pretende es garantizar "un transporte rápido", solo se podrán subir y bajar en un principio viajeros interurbanos.

Integración

La creación de los intercambiadores forma parte de las directrices metropolitanas de movilidad, con las que se pretende integrar en el consorcio definitivamente todas las líneas del entorno de Zaragoza (incluidas las de los barrios rurales) y lograr que sean complementarias a las urbanas. "Apostamos por consolidar una red metropolitana complementaria a la urbana y garantizar que cualquier población del entorno de la ciudad tenga, como mínimo, seis expediciones diarias por sentido por el mismo coste actual", concluyó Juan Ortiz.

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