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Zaragoza

María José Rabanaque, reelegida como Defensora Universitaria

Durante su gestión en el curso 2014-2015 ha resuelto 200 expedientes.

María José Rabanaque en una imagen de archivo.
María José Rabanaque, reelegida como Defensora Universitaria
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La profesora María José Rabanaque, ha sido reelegida Defensora Universitaria esta mañana por el Claustro de la Universidad de Zaragoza. La profesora de la Facultad de Medicina, que era la única candidata, volverá a ocupar este cargo durante los próximos tres años.

Antes de la votación, la profesora ha presentado su memoria de actuación del curso 2014-2015. En total, a lo largo del curso pasado la oficina de la que ha sido responsable resolvió un total de 200 expedientes, una cifra notablemente inferior a los 327 registrados en el curso anterior debido, entre otros factores, a la desaparición de titulaciones en extinción, la modificación en los puntos conflictivos detectados en cursos anteriores en algunas normativas como la de permanencia o la de Trabajos Fin de Grado o Fin de Máster, o el mayor conocimiento por parte de los alumnos de los criterios de concesión de becas.

De los 200 expedientes tramitados, 149 corresponden al sector de estudiantes, 31 al personal docente e investigador, 12 al personal de administración y servicios y 8 a otros sectores. En cuanto al tipo de solicitudes recibidas, las más frecuentes fueron las quejas (138), seguidas de las consultas (53) y mediaciones (9). Aunque este curso ha disminuido el número de solicitudes de todos los tipos, en el caso de las quejas ha aumentado la distribución porcentual con respecto al año anterior, y este año han supuesto más de la mitad de las intervenciones, en concreto un 67%.

En cuanto a los motivos que llevan a los universitarios a solicitar la actuación de la Defensora Universitaria, desde la oficina destacan el desconocimiento de los mecanismos que pueden usar para manifestar sus quejas ante los servicios u órganos de la Universidad; la falta de respuesta ante sus solicitudes o la excesiva tardanza en las respuestas. En este sentido, destaca la agilidad con la que trabaja la oficina de la Defensora Universitaria, ya que el 41% de los expedientes se resuelven el mismo día, y en el 96% de los casos el tiempo de resolución fue inferior a 15 días.

La Defensora Universitaria ha destacado este martes por la mañana ante el Claustro que aunque las quejas recibidas en su Oficina no son representativas de lo que acontece en la Universidad, pueden servir de indicador de calidad del funcionamiento de la institución y deberían ser una llamada de atención, ya que indican disfunciones que hacen necesaria la toma de medidas.Quejas recibidas

Se han recibido quejas de alumnos relacionadas con el tipo de pruebas de evaluación utilizadas y/o resultados en las calificaciones, así como con el incumplimiento de los criterios de evaluación establecidos en las guías docentes o la actuación de los tribunales de revisión. La falta de homogeneidad entre grupos, la falta de profesor, sobre todo al inicio de curso, la tutorización y calificación de trabajos de fin de grado y fin de máster o las limitaciones en las convalidaciones son otros de los motivos de queja más frecuentes por parte de los estudiantes. Asimismo, se han registrado intervenciones de índole económica y administrativa relacionadas con matrícula, tasas, denegación de becas y cambios de horarios.

En cuanto a los profesores, las limitaciones ajenas a la Universidad para contratar profesores a dedicación exclusiva han ocasionado envejecimiento de la plantilla, inestabilidad laboral y falta de promoción de los más jóvenes, lo que empeora el clima laboral.

En el caso del personal de administración y servicios, los temas tratados han estado relacionados fundamentalmente con solicitudes de conciliación familiar y por problemas de relaciones entre compañeros.

Finalmente, en lo relativo a la vida universitaria, se han registrado denuncias por parte de todos los colectivos relativas a trato incorrecto. En este sentido, y aunque se consideran situaciones poco frecuentes ante los que los órganos de gobierno universitarios han actuado de manera rápida y eficaz, la Defensora Universitaria plantea la conveniencia de desarrollar un código ético que marque las normas básicas de comportamiento exigibles a todos los universitarios, tal y como están procediendo en otras universidades.

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