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Más de un centenar de vendedores montan un rastro ilegal cada domingo

Se instalan de madrugada en el perímetro del mercadillo oficial, en el parquin sur de la Expo, y venden sobre todo ropa y otros objetos usados.

Algunos vendedores sin licencia esperando la marcha de la Policía
Algunos vendedores sin licencia esperando la marcha de la Policía
P. F.

Los vendedores del 'top manta' se han trasladado de las calles del centro de Zaragoza al rastro del parquin sur de la Expo. Cada domingo de madrugada, más de un centenar de vendedores sin licencia se instalan en el perímetro del mercadillo oficial. Venden sobre todo ropa y calzado usados a precios muy bajos. Este rastro paralelo y nocturno ha ido creciendo en los últimos años por la crisis.

Icc, mauritano de 45 años que lleva más de 15 en Aragón, suele llegar sobre las tres de la mañana empujando una bici y una maleta llena de ropa vieja y trastos varios. "Vendo cosas que encuentro por ahí, en la calle o en los contenedores de ropa. Vendo casi todo a 50 céntimos o 1 euro, salvo alguna vez que he encontrado zapatos buenos y los he podido vender por 8 o 9 euros. Antes trabajaba en la construcción, pero ahora no sale nada. Llevo tres años en el paro y dos viniendo aquí al rastro", cuenta.

Los primeros vendedores de este rastro ilegal llegan sobre las once o las doce de la noche del sábado. La mayoría llevan sus pertenencias en carros o maletas. Algunos también vienen con furgonetas. Y despliegan su mercancía sobre mantas o directamente en el suelo. "Puedes encontrar de todo y a muy buen precio", asegura una clienta habitual. La oferta es muy variada: mucha ropa, zapatos, patines, platos, enchufes, ajos, microondas, libros, revistas, cedés, mandos de televisión, juguetes...

El rastro oficial comienza su venta a las 10.00, y la instalación de los puestos se realiza entre las 7.30 y las 9.45, según el Reglamento regulador de venta ambulante de Zaragoza. Durante una hora conviven los dos mercadillos: el legal, que comienza su actividad, y el ilegal, que funciona hasta que vienen la Policía Local y las brigadas de limpieza.

Oficialmente la Policía dice que el mercado está "muy controlado" y "funciona con normalidad". Cada domingo, sobre las 7.30 o las 8.00, acuden agentes de la Unidad de Protección Ambiental y Consumo (UPAC), acompañados en ocasiones por la Unidad de Apoyo Operativo (UAPO). "Cuando venimos nosotros, recogen y se van. Cada domingo ponemos varias denuncias por incumplir la normativa de venta ambulante, pero no sirve de nada. La mayoría son indigentes", comenta un policía.

El Reglamento prohíbe expresamente la venta ambulante sin licencia, la venta fuera de los puestos autorizados, usar el espacio de aparcamiento como zona de venta, vender productos falsificados o de procedencia ilícita e incumplir los horarios. Estos hechos son sancionables, con multas de hasta 150 euros (faltas graves) y 300 (muy graves)."Competencia desleal"

En el mercado oficial hay 443 puestos con licencia. Los vendedores denuncian la impunidad con la que actúan los ambulantes ilegales. "Sabemos que en la crisis hay mucha gente necesitada y que muchos vienen a vender por supervivencia. Pero son una competencia desleal para la gente que paga su permiso y también lo está pasando mal. La Policía viene, se da una vuelta y poco más. Nosotros estamos supercontrolados, pero ellos no. Además, esta venta ilegal perjudica mucho a la imagen del mercado y del colectivo", afirma Jesús Carbonell, presidente de la Plataforma de los vendedores del mercado de Zaragoza.

La Plataforma critica la ubicación y la falta de apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza. El rastro se trasladó del entorno de La Romareda al Príncipe Felipe en 2006, y en 2008 se instaló en el parquin sur de la Expo. "Las ventas han bajado un 85% desde 2006 y nos sentimos abandonados por el Ayuntamiento. No nos dejan montar un puesto de comidas, el bar es muy caro, no tenemos ni una fuente, los baños son insuficientes y no hay un buen servicio de autobús", se lamenta Carbonell.

Sobre las 8.00, Icc recoge su maleta y carga la bici con bolsas. "Voy a tomar un café con un amigo hasta que se vaya la Policía. Luego pensamos si volvemos o nos vamos para casa. Por la noche estamos más tranquilos, pero el mejor momento para vender es a primera hora de la mañana, antes de que llegue la Policía. Un día bueno puedo ganar 30 o 40 euros, hoy llevo 11", explica.

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