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Zaragoza

Sirenitas, pamplonicas y escoceses se reúnen para el izado del escudo en Torres

Carrozas y disfraces desfilaron antes del chupinazo. La peña Los Garrulos colocó el pañuelo ala estatua de Bonet.

Los participantes del desfile recorrieron las calles saludando a los vecinos del municipio.
Los participantes del desfile recorrieron las calles saludando a los vecinos del municipio.
Aránzazu Navarro

El día prometía festivo en la localidad zaragozana de Torres de Berrellén, donde más de 400 personas se congregaron ayer en el inicio de sus fiestas patronales. Los festejos comenzaron sobre las 19.00 de la tarde con un desfile de carrozas por el municipio. Cuatro vehículos –acompañados por la charanga El Dólar– que los vecinos del municipio convirtieron en recreaciones muy variadas: un castillo medieval, un autobús escolar, el mar donde habitaban las sirenas y un encierro de San Fermín con vaquilla incluida, eso sí; esta vez de cartón piedra.

Durante más de hora y media estas carrozas recorrieron las calles del pueblo, acompañadas del resto de habitantes, aunque muchos de los vecinos más veteranos esperaron sentados a verlos pasar en distintos puntos del trayecto. La comitiva finalizó su recorrido en la plaza Juan Pablo Bonet sobre las 20.30, donde ya se habían congregado bastantes personas listas para oír el pregón.

El acto comenzó cuando los peñistas colgaron del balcón del Ayuntamiento un escudo en el que cada una de las 30 peñas de Torres de Berrellén había clavado su pañuelo representativo. A continuación, la peña Los Garrulos colgó su pañoleta en la estatua del pedagogo y logopeda Juan Pablo Bonet, tradición que esta asociación cumplía por primera vez en su historia. Justo después la concejala de festejos, cultura, juventud y educación, Natalia Blanco Casasus, se dirigió al público, al que deseó unas felices fiestas en las cuales «hasta San Fermín tiene envidia de SantaMaría Magdalena». Por su parte la alcaldesa, Mercedes Trébol, instó a los vecinos a «olvidar las penas» durante estos días.

Para acabar, el club de montaña Aire Libre fue el encargado de leer el pregón. Fernando Gonzalvo actuó de portavoz en un discurso en el que agradeció la oportunidad y reivindicó la labor de su asociación en dar a conocer la montaña, tras lo cual lanzó el chupinazo. Durante los próximos días los vecinos disfrutarán de novedades como el concurso de calles engalanadas y, por supuesto, mucha fiesta.

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