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Zaragoza

La astucia del leopardo en el Moncayo hace 40.000 años

Aragosaurus descubre la primera acumulación ósea realizada por leopardos en Europa.

Momento de las exploraciones en el yacimiento.
La astucia del leopardo en el Moncayo hace 40.000 años

El grupo de investigación Aragosaurus, tras un estudio de más de cuatro años liderado por Víctor Sauqué, ha descubierto que una cavidad situada en el Parque Natural del Moncayo contiene la primera acumulación ósea generada por leopardos en terreno europeo.

Hasta el momento, esta función de formadores de acumulaciones solo se les había observado en determinadas zonas de África y, en la actualidad, en el leopardo de las nieves, el cual presenta similitudes morfológicas con el leopardo de las cavernas (Panthera pardus spelaea) que habitó el Moncayo durante el Pleistoceno Superior hace más de 40.000 años.

Para los investigadores, la explicación se encuentra en que el Moncayo, en el periodo del Pleistoceno Superior, tenía un clima extremo que dificultaba la obtención de alimento, haciendo que el leopardo de las cavernas protegiese fuertemente a sus presas. Así, el hallazgo demuestra también la alternancia en el uso de la cavidad entre el oso pardo (Ursus arctos) y el leopardo de las cavernas.

En cuanto a los herbívoros presentes en la cavidad destaca la alta proporción de restos de cabra montesa (Capra pyrenaica), la cual fue la presa predilecta del leopardo de las cavernas.

“Todo comenzó en 2005, cuando los miembros del Centro Espeleología de Aragón (CEA) se pusieron en contacto con la investigadora Gloria Cuenca (Universidad de Zaragoza), al descubrir la existencia de un cráneo de oso pardo intacto en el interior de la cavidad de los Rincones (Moncayo). A partir de entonces, se consideró que la zona tenía gran valor paleontológico y se solicitaron los pertinentes permisos a la DGA para poder investigarla”, señala Víctor Sauqué, quien a través de su tesis doctoral, iniciada en 2010, decidió introducirse por completo en un estudio que ha derivado en notables descubrimientos.

“Tras realizar la excavación en 2010 descubrimos la existencia de un buen número de restos fósiles que, tras ser exhaustivamente analizados y puestos en relación con su entorno, nos llevaron a la convicción de que no era un yacimiento cualquiera”, continúa Sauqué, que define como “extraordinario” el hecho de que la acumulación ósea sea fruto de la acción del leopardo y no de las hienas o de antepasados humanos que agrupaban los animales sacrificados en sus jornadas de caza.

“Esta tipología de yacimiento, única en Europa, demuestra cómo los leopardos cazaban y posteriormente transportaban sus presas a la cueva”, indica Sauqué, que estima que “ese comportamiento se debe a que se trata de un animal solitario, que quería proteger y esconder su botín de otras especies oportunistas como el lobo o las hienas”.

Esta forma de actuar del leopardo de las cavernas está plasmada únicamente en algunos yacimientos del continente africano y se asemeja notablemente a cómo se desenvuelve hoy en día el leopardo de las nieves, que vive en montañas remotas como la cordillera del Himalaya, a altitudes de hasta 6.000 metros. “El clima que hace miles de años tuvo el Moncayo podría ser equiparable al de las zonas que hoy ocupa el leopardo de las nieves, que evidencia una mayor preocupación por no perder a su presa que otros animales de ecosistemas en los que resulta fácil conseguir alimento”, explica.

Restos de entre 40.000 y 60.000 años

A pesar de que no se pudo datar los restos mediante la prueba del carbono 14, ya que los huesos, tal y como indica Sauqué, “no habían preservado el colágenonecesario para la extracción del carbono, se cree que los mismos podrían tener entre 40.000 y 60.000 años.

Estimación a la que se llegó a través del análisis de la asociación de microfauna llevado a cabo por la especialista y coordinadora de la tesis Gloria Cuenca.

Futuras investigaciones

Según indica este integrante de Aragosaurus, “a partir de este descubrimiento del cubil de leopardos en los Rincones del Moncayo, podrían salir a la luz más, ya que antes se creía que los yacimientos eran creados únicamente por antepasados humanos o hienas de caverna y ahora las miradas podrían ir encaminadas a esta nueva especie”.

Así, la sociedad podrá comprobar como la introducción de la presa en cavidades como estrategia de defensa “puede unirse a las que actualmente practican más comúnmente los leopardos, que se suben a los árboles para que no les roben su alimento”, remarca. 

Proyecto multidisciplinar

Por último, además de la mencionada directora de la tesis, Gloria Cuenca, Sauqué no duda en valorar la importancia que la labor de la arqueóloga Cristina Sola y el estudio tafonómico de Raquel Rabal han tenido en la investigación.

También la colaboración de Ricardo García, del Instituto Pirenaico de Ecología, en el estudio de los herbívoros.

A nivel institucional, ensalza el apoyo de la DGA a través de subvenciones y el “gran interés” que el Parque Natural del Moncayo tuvo en que todo saliese adelante.

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