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Zaragoza

La mujer embestida por un toro en Tauste ingresa en la uci del Hospital Militar

Los vecinos exigen más seguridad para minimizar los daños en próximos festejos.

Marisa Latorre tiene rotas la nariz, el labio y tres costillas, además de numerosas contusiones por todo el cuerpo. Ayer permanecía sedada en la uci del Hospital Militar de Zaragoza para soportar el dolor causado por los golpes. Pese a todo, la embestida del toro de 400 kilos que el domingo irrumpió inesperadamente en su domicilio cuando la familia Latorre se encontraba en la puerta pudo tener consecuencias trágicas. Su madre, María Pilar Fabre, no puede evitar las lágrimas cuando recuerda el terror vivido cuando el animal de la ganadería de La Rebomba se presentó en la puerta de su bodega, donde se encontraba su marido, su hija y una vecina de la peña Neverías.

No hubo tiempo para reaccionar y Marisa, que sufre una minusvalía psíquica, se llevó la peor parte. Pilar, parapetada bajo una mesa, vivió unos minutos eternos cuando el toro entró en la bodega y empezó a arremeter contra todo. «Me tiró de espaldas y yo me quedé quieta, el toro era enorme y arrasó con todo. Salió como un rayo cuando, desde arriba de la peña, los recortadores subieron el toldo». Carmen Murillo, que estaba junto a la familia Latorre cuando llegó el astado, todavía no se explica cómo tuvo la reacción de quitarse los zapatos y echarse a correr. «Me descalcé y me fui corriendo, no sé cómo porque casi no puedo andar, pero me metí entre el coche y la pared. Enrique metió a su mujer y Marisa se quedó fuera», expone.

«El toro zarandeó a la chica y, cuando su padre salió a por ella, el animal se metió en la bodega. Una vez en el exterior, los agentes de la Policía Local de Tauste dispararon al animal, que finalmente fue abatido con el rifle por un cazador. El alboroto, los gritos y las sirenas llegando por la calle de San Cristóbal arriba alertaron a los vecinos que, como Pablo Giménez, no podían creer lo que veían desde su ventana. «Oímos el ruido, los disparos y vimos el toro goteando sangre. Vino hasta mi puerta, dio una vuelta y se metió detrás de una furgoneta, donde lo terminó el chico de Oreja», explica.

Hasta llegar a la Peña Neverías, el animal fugado del camión en el que lo introdujeron tras su lidia fue sembrando el pánico por las calles del casco urbano. Paco, propietario del bar Brasil, recuerda que recibió el aviso de la llegada del animal y rápidamente despejó los clientes de la terraza. «Había poca gente, siete u ocho personas y otras tantas dentro, entraron todos y cerramos», afirma.

Como él, muchos se preguntaban ayer por qué el animal no fue abatido antes de llegar hasta el centro urbano. «Después de salir del camión podían haberlo matado. Que llegara hasta aquí es impresentable», señalaban. Se preguntaban, además, dónde estaban los dardos, aunque reconocían que el pastor que siguió corriendo la trayectoria del toro estaba completamente hundido de ver las consecuencias de la huida del astado.

Dudas con la seguridad

El alcalde de Tauste, Miguel Ángel Francés, que ayer visitó en el hospital a la mujer herida, lamentaba «la negligencia» que provocó los hechos y pedía responsabilidades». Queremos que esto no vuelva a ocurrir. La Justicia determinará la responsabilidad después de investigar los hechos», dice.

Los compañeros del taller municipal de Adislaf al que Marisa acude diariamente le enviaban ayer «un mensaje de ánimo, cariño y besos», pero se preguntaban «cómo se puede escapar un animal de este tipo del recinto en donde estaba y si esto ocurre, cómo no existen unas medidas de seguridad y un protocolo de actuación para que el toro cause el menor daño posible y, sobre todo, se desplace por ahí el menor número posible de metros».

Tauste dispone de una plaza de toros, aunque de titularidad privada. Interpeñas mantiene conversaciones con los propietarios para asumir la gestión tras una necesaria remodelación. Ayer no faltaban quienes lamentaban que no se use un recinto que añada seguridad a la celebración.

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