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"Los agujeros de la calle de San Miguel cada vez son más pronunciados"

Desde el Ayuntamiento explican "que no se puede acometer una reforma integral porque los planes de ajuste lo impiden".

El mal estado de la calle San Miguel

Que el deterioro de las calles de Zaragoza “es cada vez más evidente”, según apuntan los propios ciudadanos, es algo que heraldo.es ya ha publicado en otras ocasiones. Alguna de ellas incluso recogía testimonios de vecinos que aseguraban que en sus barrios “no se actuaban”, en cuestión de mantenimiento, “de la misma manera que en la zona centro de la capital aragonesa”.

Afirmaciones que han supuesto que algunos usuarios y residentes de, en este caso, la calle de San Miguel, no hayan tardado en confirmar que la vía por la que transitan cada día, "también está llena de agujeros". “Y cada vez más pronunciados”, apunta Miguel Orta, un joven zaragozano que trabaja en uno de los establecimientos de la citada calle. “Los tramos que están abiertos a la circulación de vehículos dan auténtica pena. Los baches se repiten en distancias mínimas y los parcheados de asfalto de poco sirven, ya que hasta la propia calzada cuenta cada vez con mayores desniveles”, asegura Orta.

"Quizá la parte que peor está es aquella a la que se accede desde el paseo de Independencia. Da auténtica pena. Lo cierto es que tratándose de una calle tan céntrica y transitada, la inversión en mantenimiento debería ser algo mayor", apunta Quique Abadía, que reside en la calle de Zurita.

"Sería mucho mejor si la hicieran peatonal. Así no habría tantos problemas con el asfalto. Quizá entonces tendrían más en cuenta el arreglo de los baldosines, que también están fatal. Mientras, continúe estando permitido el paso de vehículos de carga y descarga por la zona exclusiva para los peatones, el problema continuará existiendo”, apunta Ana Longares, que vive en San Miguel.

“Yo no conduzco, así que no puedo opinar del estado de la calzada, que todo sea dicho, a simple vista, muy bien no está. Como peatón si he de decir que muchas baldosas están sueltas y caminar por aquí después de un día de lluvia significa mojarte los zapatos sí o sí, porque el agua se mete por debajo y al pisarlas, te salpicas inevitablemente”, dice Ana María Martín. “Algo parecido sucedía en la calle de Cinco de Marzo hasta que, con muy buen criterio, asfaltaron la parte central”, apunta la zaragozana.

Pero no solo peatones, conductores y vecinos de San Miguel tienen una opinión similar en lo que al mantenimiento y estado de la calle se refiere. También los ciclistas urgen medidas para “evitar caídas”. “Las aceras en los tramos en los que hay calzada para la circulación de vehículos no son lo suficientemente anchas como para que podamos pasar sin entorpecer el paso del resto. El problema es que si vas por el asfalto y no vas atento, el susto está asegurado. Hay muchos baches y desniveles importantes. Un lavado de cara no le vendría nada mal”, opina Iván Moreno, mientras se dirige hacia el paseo de Independencia con su bici.

Una petición que, al menos, de momento, tendrá que esperar. Puesto que tal y como explican desde el Ayuntamiento “actualmente no se puede acometer una reforma integral porque los planes de ajuste lo impiden”. “No obstante, cuando hay situaciones muy evidentes de deterioro, se actúa gracias a la partida de conservación que permite ir actuando en diversos puntos”, concluyen fuentes municipales.

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