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Procesiones

La Humildad pone el broche final al Domingo de Ramos

La Estación de Penitencia ha recorrido las calles del Casco Histórico tras una salida protagonizada por los costaleros de la Hermandad de Jesús de la Humildad

Centenares de personas han acudido a la salida de la Estación de Penitencia
La Humildad pone el broche final al Domingo de Ramos
TONI GALAN

Silencio, tensión e incertidumbre. Con estos ingredientes comenzaba la Estación de Penitencia de la hermandad y cofradía de Nazarenos de Jesús de la Humildad, esperada con ganas por las centenares de personas que permanecían agolpadas este Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santafrente a la puerta del convento e iglesia de Santa Mónica, situada en la calle de Doctor Palomar.

En primera línea y abriendo la procesión decenas de cofrades de todas las edades, marcando al ritmo de bombos y tambores la llegada de los esperados pasos, uno de los momentos mágicos del día. La aparición de la representación de Jesús de la Humildad ha sido la primera, y ha generado varios momentos de tensión superados gracias a la preparación de los costaleros.

"Han estado ensayando semanas. Mi padre se estrena este año como costalero, lo que hace de esta procesión un momento mucho más emotivo", confesaba Paul Ineva al comienzo de la salida. Las características de los pasos de La Humildad obliga a los cofrades a sacar la representación agachados (que supera los mil kilos), para posteriormente elevarla en dos fases: la primera al levantarse ellos y la segunda al incluir unas serie de piezas a la estructura que deben retirarse previamente para poder sacarla al exterior.

"Lo que hace diferente a La Humildad es la pasión y el sentimiento de unidad que desprenden los cofrades, que deben colaborar todos juntos por un objetivo común, el levantamiento y puesta en marcha de los pasos", indicaba Ana Herrero, una de las espectadoras.

Cada éxito conseguido recibía ovaciones y aplausos del emocionado público, que se mezclaba con los gritos de ánimo de los propios costaleros y las obras interpretadas por la banda de música Nuestro padre Jesús Nazareno Rescatado, procedente de Valdepeñas (Ciudad Real).

Ovación y emoción

Tras el paso de la primera banda, las manolas y los estandartes, comenzaba la segunda gran hazaña de la tarde. Era el momento de la aparición del paso de la Virgen, aparición que daba pie al incremento de los sollozos de muchos de los espectadores. Una vez fuera y acompañados de la banda Unión Musical de Villanueva de Gállego, los costaleros (que han sacado la representación de rodillas) han recibido una gran ovación tras elevar la estructura.

"Llevo 40 años en esta ciudad y no había visto nunca esta procesión, ¡es increíble!", exclamaba Pilar Llorente. "Solo puedo decir que es precioso -añadía-. Cuando ves cómo lo levantan y lo mucho que les cuesta, ¡menudos escalofríos te entran!".

Cerca de ella se encontraba Javier Royo y su familia. En su caso, aunque sí que habían visto la procesión antes, nunca habían tenido la oportunidad de presenciar la salida. "Hemos tenido que venir con más de una hora de antelación pero ha valido la pena", confesaba Royo, quien aseguraba que "volverá a hacerlo" ya que se trata de una "muy buena experiencia"

Tras pasar la calle de Doctor Palomar, la procesión ha continuado por el Coso, calle de la Trinidad y la plaza de San Bruno. Una vez en la Seo, la cofradía ha hecho la Estación de Penitencia en el interior de la catedral. El recorrido continuaba por la calle de Don Jaime I y de San Jorge, hasta llegar de nuevo hasta el convento de Santa Mónica.

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