Zaragoza

Mantenimiento suelos

Carrera de obstáculos en las calles peatonales del Actur

Más allá de las obras del tranvía, baldosas levantadas, grietas y agujeros suponen un reto diario para el paseante o ciclista de esta zona de Zaragoza.

Baldosas levantadas en la calle de María de Maeztu de Zaragoza
A.A.C

Una de las áreas más jóvenes de la ciudad y, sin embargo, una de las que peor conserva el suelo de sus calles.

Las peatonales de los alrededores del centro comercial Grancasa están plagadas de grietas, baldosas que se levantan al pisar o socavones, lo que supone un peligro para cualquier paseante o ciclista.

En la calle de María de Maeztu, perpendicular a Clara Campoamor, los vecinos sortean desde hace más de un mes un extenso agujero formado por el levantamiento y rotura de más de 15 baldosas.

Pero eso es "la gota que colma el vaso", para los que transitan habitualmente por estas calles y tienen que soportar continuos tropiezos con las losetas y rebordes. "Lo peor es cuando llueve -asegura Patricia, vecina de la calle-, tienes que ir con cuidado porque si pisas una baldosa suelta te mojas entera".

Los más habituados a este paseo ya conocen por dónde pisar para evitar 'meter la pata', y nunca mejor dicho.

La situación no mejora en calles como Julio Cortázar, Juan Ramón Jiménez, Sor Juana de la Cruz o Santiago Laguna, entre otras. Todas cercanas a la avenida de Gertrudis Gómez de Avellaneda.

Los baches que se forman por la degradación del suelo, además, hacen que se acumule el agua creando grandes charcos.

"Esta es una zona de paso habitual de sillas de ruedas –explica un grupo de vecinos en la calle de Julio Cortázar-, porque hay cerca varios centros y residencias para discapacitados y personas mayores". "Para ellos es una carrera de obstáculos diaria", concluyen.

En el otro lado del centro comercial, tampoco se libran del mal estado del suelo. Hace unas semanas un socavón similar al de María de Maeztu apareció en Pablo Iglesias, los vecinos avisaron al Ayuntamiento para que lo arreglara y las autoridades vallaron la zona para evitar accidentes.

Casi un mes después, el lugar sigue vallado pero sin arreglo, el vecindario reclama que "hay dinero para el dichoso tranvía, pero no para arreglarnos las calles".

Los habitantes del Actur continúan sorteando obstáculos diariamente con los ojos fijos en el suelo.

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