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Zaragoza
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POLÉMICA LEGISLACIÓN

La nueva ley de residuos echa a los chatarreros de las calles de Zaragoza

La obligación de darse de alta como autónomos y tener que sacarse un permiso municipal especial, además de multas de hasta 4.000 euros, son los puntos 'calientes' de la ley. Los chatarreros afirman que no ganan lo suficiente para enfrentar esos pagos.

Los chatarreros zaragozanos se han reunido para tratar la situación en la que les deja la nueva ley
La nueva ley de residuos echa a los chatarreros de las calles de Zaragoza
M. T.

Los chatarreros se dejaron ver el pasado jueves en Madrid a pie, muy lejos de sus furgonetas. Caminaban, y clamaban, contra la nueva Ley de residuos que les impide trabajar sin un permiso municipal y sin ser autónomos. La imagen que se vio en la capital podrá repetirse en Zaragoza en un tiempo no muy lejano si las negociaciones que los chatarreros zaragozanos tienen pensado emprender no sirven de nada.

Este martes, una veintena de chatarreros de Zaragoza y alrededores se reunieron en la sede de la Federación de Asociaciones Gitanas de Aragón (FAGA) para tratar la situación en la que está el colectivo tras la promulgación, el pasado 28 de julio, de la Ley de residuos y suelos contaminados. En el ambiente flotaba indignación y mucha angustia: han tenido que dejar de trabajar.

El texto legal, de carácter estatal, recoge que todo residuo férreo que se encuentre en la vía pública no podrá ser recogido por nadie que no tenga una licencia de técnico transportista en residuos sólidos y además esté dado de alta como autónomo. Algo inasumible para los chatarreros zaragozanos. «Primero nos quitaron el papel, el cartón, luego el vidrio… la chatarra es lo único que nos quedaba», explican.

«Vivimos al día, con la chatarra no se ahorra», explicaban este martes algunos chatarreros reunidos en la sede de FAGA, en el paseo del Canal. Además, consideran que la ley parece haber sido promulgada casi a traición, para hacer más daño: en verano y sin previo aviso. «Nos ha caído como un jarro de agua fría», dice alguno para transmitir que jamás se había escuchado en el sector que semejante ley pudiera ver la luz.

Muchos de ellos no se habían enterado de la ley hasta este mismo domingo, cuando les avisaron de que en Madrid ya había compañeros que no podían ejercer su trabajo. Afirman que han corrido la voz entre otros chatarreros pero que aún puede haber trabajadores del gremio que no se hayan enterado.

Multas de hasta 4.000 euros

Los pagos a los que tendrían que hacer frente los chatarreros para regularizar su situación no son los únicos contemplados por la nueva ley: si lo establecido no se cumple, las multas más cuantiosas pueden alcanzar los 4.000 euros. Esta cantidad es la que ha 'limpiado' las calles aragonesas de chatarreros porque las cuentas no les cuadran: un día bueno -«aunque todos los días son malos», dicen- pueden sacar 30 euros. De ellos comen, pagan los suministros de sus viviendas, la gasolina de la furgoneta e impuestos, explican.

Uno de los chatarreros presentes cuenta que tiene su furgoneta llena de chatarra que le ha costado un mes recolectar y que ahora tendrá que tirar. «No nos arriesgamos a trabajar porque para cualquiera de nosotros es imposible hacer frente a esa cantidad», dicen.

Más de 500 familias afectadas en Zaragoza

Pilar Clavería, presidenta de FAGA, apunta que a la reunión de este martes solo han acudido una veintena de chatarreros pero que son muchos más: las familias afectadas por la nueva legislación pueden ascender a 500 en toda Zaragoza y alrededores.

Clavería explica que de todo lo hablado en la reunión se va a elaborar un documento que se va a remitir a todos los grupos municipales del Ayuntamiento y a Juan Alberto Belloch, alcalde de la ciudad. Esperan que ellos puedan darles una solución y que no tengan que manifestarse en Zaragoza como ya sucedió en Madrid la semana pasada.

Afirman que lo que está en juego es la comida de sus hijos y de su familia y que si las negociaciones con los grupos municipales no dan su fruto, están dispuestos a acudir al Justicia de Aragón y a otras instancias que puedan apuntarles la luz al final del túnel.

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