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Zaragoza

LA BASÍLICA

La sillería del coro, una obra maestra

Acaba de ser limpiada y luce toda su riqueza. La sillería del coro tiene esculpidas imágenes de la vida de Cristo y de la Virgen. Es una obra maestra del Renacimiento

En los tres sitiales presidenciales (en primer plano, en el centro), la Venida de la Virgen del Pilar
La sillería del coro, una obra maestra
CARLOS MONCÍN

El coro de la basílica del Pilar es uno de los mayores tesoros artísticos que guarda el templo, un bello testimonio del edificio mudéjar. Normalmente no se puede acceder a su interior, por lo que numerosos visitantes atisban a través de las rejas para intentar descubrir toda su belleza. Pero es muy difícil apreciarla a distancia.

La sillería fue encargada a Esteban de Obray en 1541. Estuvo trabajando en ella durante siete años, junto a los escultores Juan de Moreto y Nicolás de Lobato. Pero ni el coro es el que vieron los zaragozanos del siglo XVI, ni está donde se ubicaba originalmente. Fue movido dos veces, en los siglos XVIII y XX. Y en 1718 se redujo el número de asientos, de los 138 originales a los 126 actuales. Se conservan los asientos de los que se prescindió entonces: tres de los sitiales que se quitaron, por ejemplo, todos con escenas 'zaragozanas', se reutilizaron y se ubicaron en el altar mayor, como sede presbiteral. Pese a las alteraciones sufridas en otros siglos, el coro sigue siendo una obra maestra.

En los respaldos de los asientos se desarrolla un programa iconográfico doble, ya que ilustra tanto la vida de la Virgen como la de Cristo. Y aún había una línea argumental más, que a casi todo el mundo pasa inadvertida, y que el historiador del arte Jesús Criado Mainar no se cansa de de subrayar: «Generalmente, en las sillerías están representados apóstoles y profetas. Y en ésta, además de escenas de la vida de Cristo y de la Virgen, se plasmaron episodios de la vida religiosa zaragozana, desde la Venida de la Virgen a escenas de la vida de San Lamberto. Aparte de su gran valor artístico, esto le confiere una trascendencia especial para los zaragozanos. Incluso en uno de los sitiales está representada la famosa Cruz del Coso, por lo que podemos imaginarnos la apariencia que tuvo este monumento tan significativo en su día para la ciudad».

Pero aparecen escenas de todo tipo, desde la Anunciación a la matanza de los Inocentes, y, en sitio preferencial, casi presidiéndolo todo, una fantástica representación de la Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza.

La sillería del coro está tallada en roble de Flandes, con incrustaciones de boj amarillo. Una de esas inscrustaciones tiene la leyenda: «Ivan Moreto Florentin me fecit. Ano Domini 1546». Y, como dato anecdótico, hay que destacar que los creadores llegaron a plasmarse a sí mismos trabajando en uno de los relieves.

Jesús Criado Mainar es uno de los historiadores que más y mejor han estudiado la sillería del coro. «Como obra de arte -asegura- es una gran desconocida, porque pocos aragoneses le dan el valor que verdaderamente tiene. Y es que en el siglo XVI, cuando se desarrolló notablemente el arte de la sillería, se hicieron dos obras que destacan sobre todas las demás, las sillerías de Ávila y Zaragoza. Yo creo que la del Pilar es la más espectacular».

Además de los pasajes religiosos, los escultores plasmaron numerosas alusiones a la mitología clásica, junto a elementos decorativos de diversa inspiración.

«Ahora que se ha limpiado toda la sillería, sería bueno que se hiciera algo para que pudiera verse por el público en general -asegura Criado Mainar-. Porque lo que revela la obra es el formidable esplendor de una época en Aragón. En realidad, la sillería, que tanta influencia tuvo en artistas posteriores, viene a ser el canto del cisne de la escultura aragonesa del primer Renacimiento».

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