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Tercer Milenio

INTERNET

Creó 50 'webs' para vender productos que no existían

El detenido, que estaba reclamado por 9 juzgados, ha estafado 125.000 euros a 25 personas, pero la Policía cree que podría haber más perjudicados.

La juez de guardia decretó el pasado fin de semana prisión provisional para un hombre al que se imputan al menos 25 estafas, todas ellas a través de portales de internet, donde vendía productos que nunca llegaban a los clientes. Según informó ayer la Policía Nacional, con este método habría conseguido embolsarse al menos 125.000 euros. Sin embargo, el volumen de la estafa podría ser mucho mayor, ya que no se descarta que aparezcan más perjudicados.

Fueron funcionarios de la comisaría de San José los que detuvieron el pasado 3 de febrero a E. M. M. B, de 40 años. Aunque tiene su domicilio en la calle María de Moliner de Zaragoza, el presunto estafador estaba reclamado por nueve juzgados españoles. No en vano, al utilizar internet para captar a sus víctimas, su ámbito de acción era mucho más amplio. En cualquier caso, fuentes policiales aseguraron ayer que muchas de las denuncias se han tramitado en la capital aragonesa.

Las investigaciones que han permitido identificar y arrestar a esta persona comenzaron en noviembre de 2010, y en ellas han participado también los grupos de Delitos Tecnológicos y Delincuencia Económica. Según los especialistas que han seguido sus pasos, el detenido tiene unos conocimientos informáticos limitados. Pese a ello, tenía alquilados 50 dominios en internet, de los que se servía para perpetrar los engaños.

La Policía cree que el detenido se sirvió de «su carácter afable y su extraordinario poder de convicción» para suplir su falta de conocimientos técnicos. A la hora de contactar con los clientes, lo hacía casi siempre a través del teléfono móvil y del correo electrónico. Aunque se produjo también algún contacto personal, no era lo habitual. De hecho, para despistar, incluso les hacía creer que residía en Estados Unidos.

Según informó ayer la Jefatura Superior, los clientes intentaban entrar en contacto con el detenido al comprobar que sus pedidos no llegaban. En la mayoría de las ocasiones, no obtenían ninguna respuesta. Y en otras, recibían explicaciones retóricas e ininteligibles. Era en ese momento cuando sospechaban que habían sido víctimas de una estafa y acudían a comisaría a denunciar.

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