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Zaragoza
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Tráfico de drogas

La Policía imputa el crimen de La Magdalena a 4 traficantes marroquíes, 3 de ellos hermanos

La juez decretó anoche su ingreso en prisión, pero en su auto solo hizo referencia a delitos contra la salud pública.

Uno de los imputados salía ayer de los juzgados de la plaza del Pilar con destino a la prisión de Zuera.
Uno de los imputados salía ayer de los juzgados de la plaza del Pilar con destino a la prisión de Zuera.
ARáNZAZU NAVARRO

La Policía Nacional puso ayer a disposición judicial a cuatro inmigrantes de origen marroquí, tres de ellos hermanos, por su presunta participación en el asesinato de Luis Bernal López, crimen que se perpetró entre el 20 y el 21 de junio de 2009 en el barrio de La Magdalena y que continúa sin resolver. A última hora de la tarde, la juez de guardia dictó auto de prisión provisional para todos ellos. Sin embargo, en su escrito no hace referencia al homicidio y se limita a relacionar a los arrestados con el tráfico de drogas. En cualquier caso, la magistrada se ha inhibido en favor del Juzgado de Instrucción número 4 de Zaragoza, que es precisamente el que investiga el crimen.

Según ha podido saber este periódico, solo uno de los cuatro imputados quiso contestar ayer a las preguntas de la juez. El resto se acogieron a su derecho a no declarar. Ante esta circunstancia, la titular del Juzgado de Instrucción número 10, que se encargaba ayer de la guardia, tuvo que tomar la decisión de enviarlos a Zuera basándose en el informe que le pasó por la mañana la Policía. En este, se vincula a todos ellos con un grupo organizado dedicado a la venta de drogas -sobre todo hachís- en la capital aragonesa.

El cadáver de Luis Bernal, cocinero retirado de 51 años, fue encontrado por varios amigos. Le echaron en falta y decidieron pasarse por su casa, en la calle de Cortesías. Cuando llegaron, la puerta estaba abierta y su cuerpo yacía en la cama, atado de pies y manos. Tenía el rostro desfigurado, como consecuencia de la brutal paliza recibida. La autopsia determinó que le habían roto la mandíbula y varias costilllas, aunque la causa de la muerte fue la fractura de la tráquea (por tres sitios).

El móvil estuvo 3 meses apagado

Aunque durante la instrucción del caso se han barajado varios móviles, el Grupo de Homicidios siempre ha pensado que el crimen podía estar relacionado con las drogas. Tras entrevistarse con personas del entorno de la víctima, los investigadores confirmaron que este se dedicaba al menudeo de sustancias estupefacientes en La Magdalena. De hecho, en el dormitorio donde lo encontraron muerto había una caja fuerte en la que supuestamente guardaba la mercancía. La hallaron abierta y vacía, por lo que se cree que sus asesinos podrían haberla desvalijado.

Según ha podido saber ahora este periódico, quienes acabaron con su vida se llevaron también su teléfono móvil. Tras el crimen, este permaneció desactivado tres meses. Cuando en septiembre volvió a tener línea, la Policía descubrió que lo tenía un ghanés domiciliado en La Almunia de Doña Godina, donde lo compró por 20 euros. Pero no se le vinculó con el crimen, puesto que en aquellas fechas estaba en su país, lo que acreditó con los sellos del pasaporte.

Fue el registro de llamadas del teléfono el que permitió relacional a los hermanos Mohammed, Abderrahim y Younnes Chekkour con el fallecido. De hecho, en las semanas previas al crimen se cruzaron varias llamadas. Parece que podría ser Abderrahim quien suministraba el hachís a la víctima. Sin embargo, el Grupo de Homicidios detectó una única llamada de Mohammed -considerado jefe de la organización- a Luis Bernal. Esa comunicación se produjo justo el día anterior al crimen, lo que levantó las sospechas de los investigadores. Especialmente, porque este tipo de contactos -entre el jefe de la banda y un último eslabón de la cadena- solo se produce cuando surge algún problema. De ahí que lleguen a la conclusión de que se había producido un desencuentro entre la organización y la víctima. Se da la circunstancia de que, el día del asesinato, algún testigo vio a tres individuos de raza árabe en la inmediaciones del domicilio de Luis Bernal.

El cuarto imputado en los hechos es Nabil Benchilah, también marroquí y vinculado con la banda. Declaró asistido por la letrada Carmen Sánchez, como el resto de los detenidos.

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