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Los buzos hallan en el Ebro la furgoneta de un pastor de El Burgo, pero no su cuerpo

La ventanilla del conductor estaba bajada, lo que hace pensar que el desaparecido pudiera ser arrastrado por la fuerte corriente. La búsqueda del vecino, de 59 años, continuará hoy.

Una grúa de los Bomberos de Zaragoza logró sacar el vehículo del río sobre las 15.40 de ayer.
Los buzos hallan en el Ebro la furgoneta de un pastor de El Burgo, pero no su cuerpo
VÍCTOR LAX

Los buzos de la Guardia Civil y de los Bomberos de Zaragoza lograron sacar ayer del cauce del Ebro la furgoneta de José Luis Peralta, el pastor de El Burgo que el domingo por la tarde se precipitó al río cuando regresaba por un camino a casa. Sin embargo, el cuerpo de este vecino, de 59 años, casado y con tres hijos, no apareció dentro del vehículo. La ventanilla del conductor estaba bajada, por lo que se baraja la posibilidad de que haya sido arrastrado por la fuerte corriente.

Fue un vecino del municipio quien vio hundirse la furgoneta, una Peugeot Partner de color blanco, sobre las 16.00 del pasado domingo, día 9. Enseguida se organizó un equipo de rescate, integrado por un helicóptero y el Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, los Bomberos de Zaragoza y la Agrupación de Voluntarios de El Burgo de Ebro. Sin embargo, la búsqueda tuvo que suspenderse cuando se puso el sol, y no pudo retomarse hasta primera hora de ayer.

Según el único testigo, cuando se produjo el accidente, el pastor circulaba por el GR-99, camino que discurre paralelo al río y por el que acostumbraba a pasar todos los días para desplazarse hasta su paridera, a unos cinco kilómetros del casco urbano, en dirección a Fuentes de Ebro. Por causas que se desconocen, la furgoneta se precipitó por una pendiente de unos cuatro metros y terminó hundiéndose en el fondo del río. No fue hasta ayer, poco después de las 10.00, cuando una lancha de los GEAS localizó el vehículo.

Los submarinistas se sumergieron enseguida para ver si dentro había alguien, pero la fuerte corriente y la turbidez de las aguas dificultaron mucho su tarea, ya que apenas se veía nada a más de 20 centímetros. Como la ventanilla del conductor estaba bajada, metieron el brazo para intentar palpar su cuerpo. Pero no había nadie en el asiento. Se pensó entonces que el vuelco lateral del vehículo podría haber provocado su desplazamiento dentro del habitáculo. Sin embargo, cuando sobre las 15.40 de ayer la grúa consiguió sacar la furgoneta del río, el pastor no estaba dentro.

Según los vecinos, el desaparecido era bastante alto y podría pesar "más de 110 kilos". Por ello, parecía difícil que su cuerpo pudiera pasar por el hueco de la ventanilla, al intentar salir o al ser succionado por el agua. Pero los responsables del operativo de rescate creen ahora que pudo suceder. "Pudo intentar escapar y ser arrastrado por la corriente", decía el capitán de la Guardia Civil Ángel Rico.

Tras un pequeño descanso, los buzos continuaron buscando el cuerpo del pastor en las aguas del Ebro hasta las 18.30. Al no encontrar su cadáver, los trabajos se retomarán hoy. "Será un operativo totalmente distinto, porque ahora buscamos un cuerpo, que tarda un tiempo en flotar y puede ser arrastrado a alguna presa", explicaba el capitán Rico.

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