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OBRAS DEL TRANVÍA

Los motoristas piden retirar los bordillos afilados del tranvía por su peligrosidad

Los vecinos de Casablanca calculan que las punzantes aristas revientan un par de neumáticos cada semana.

Los motoristas piden retirar los bordillos afilados del tranvía por su peligrosidad
Los motoristas piden retirar los bordillos afilados del tranvía por su peligrosidad
E. CASAS

"Los bordillos afilados vienen a ser lo mismo que los guardarraíles", explica Juan Carlos Toribio, portavoz de Mutua Motera, que anuncia que su asociación va a pedir una reunión con el área de Movilidad Urbana porque "ya ha pasado un tiempo prudencial desde que se instalaron y no se ha solucionado el problema".

Un par de ruedas reventadas por semana es la estadística -evidentemente no científica- que los vecinos de Casablanca atribuyen a los afilados bordillos del tranvía que pueblan el barrio. Aunque muchos han sido limados y se mantiene el compromiso de que todos serán rebajados cuando concluya la obra, los conductores que a diario transitan junto al trazado del futuro tranvía son capaces de identificar varios 'puntos negros'. La entrada por la calle de Pedro IV, el entorno del nuevo centro de Salud de Valdespartera o las esquinas de la calle de Ricla son algunos de estos tramos en los que hay que andarse con mucho tiento. "En Casablanca hay más de un bordillo que termina en triángulo y que, incluso, parece que tiene la punta hacia arriba", comenta Gonzalo Martínez, presidente de la asociación de vecinos del barrio. "Si fuera un cuadrado bastaría y, claro, sería mejor si fueran de goma en lugar de piedra", opina, al tiempo que advierte de que los nuevos carriles no los han hecho rectilíneos y tienen pequeñas desviaciones para obligar a ir más despacio.

Los taxis del Servet

"El principal problema para nosotros es la parada de taxis del hospital Miguel Servet, donde el bordillo está muy afilado y en cuanto te aproximas puedes rajar lateralmente la rueda", explica Avelino Cardiel, de la Cooperativa. Nadie en su gremio se ha planteado reclamar a Movilidad Urbana -como sí se plantean los particulares- porque "es algo normal de nuestro día a día, en el que nos enfrentamos a baches o calzadas en mal estado". Además, los taxistas consideran que para que la administración se haga cargo de la reparación habría que probar que no se ha producido por desgaste del neumático, extremo arduo complicado.

Los conductores de autobús, que durante las obras tienen que maniobrar más de la cuenta para hacer pasar vehículos de hasta 18 metros por 'zig zags' urbanos, también tienen un listado de espacios que prefieren evitar. Por ejemplo, en la parada frente al Hospital Militar los buses no se arriman al apeadero pintado en el suelo, sino que se detienen ocupando un carril de la circulación con tal de no rozar las aceras. En la salida de la parada, otro bordillo ennegrecido con restos de goma es la prueba de los golpes de neumático.

En la Cooperativa de Taxis también explican que la moda actual pasa por nuevas ruedas 'de perfil bajo' que "son más vulnerables y en cuanto das un llantazo, adiós". Además, Cardiel alerta de que cualquier caída sobre un bordillo afilado puede resultar fatal para los usuarios más vulnerables de las vías como son peatones, ciclistas y motoristas.

Estos advierten del peligro que supone aproximarse, apurar e intentar adelantar -por ejemplo en los semáforos- en calles como Gran Vía que se han quedado con un solo carril para la circulación y que 'amenazan' con afilados bordillos a ambos lados. Toribio, de Mutua Motera, recela de "cualquier elemento del entorno de la vía que tenga un perfil agresivo y pueda constituirse como lesivo para los usuarios".

El portavoz recuerda que, incluso, la Organización Mundial de la Salud alerta de la importancia de la seguridad pasiva en todos los viales y ya en los años 60, por ejemplo, se dejó de plantar árboles en los arcenes de las carreteras porque suponían un peligro. Así, "no puede ser que en pleno siglo XXI y en una ciudad como Zaragoza se obvien estas premisas y se instalen bordillos en contra del criterio lógico de la seguridad pasiva del entorno urbano", opina Toribio.

En todo el trazado, aún hay algunos picos de piedra que están marcados con grafiti como señuelo de que aún se han de limar. Los que sí que están perfectamente pulidos, sin embargo, son los bordillos circunscritos exclusivamente al raíl del futuro tranvía porque, en zonas de un solo carril como Gran Vía, los vehículos estarán autorizados a invadir la zona de vías si tuviera que pasar una ambulancia.

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