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Muere en la calle, sin parar un taxi, y sufre un robo

Un hombre de 50 años falleció de un infarto en Cesáreo Alierta en la madrugada del sábado sin que un taxi que intentó parar su esposa se detuviera. Luego, mientras esperaba la ambulancia, unos jóvenes le robaron la cartera .

Morir en la calle es muy duro, pero si además no se detiene un taxi para llegar a Urgencias y, al final, se sufre el robo de un monedero mientras se esperaba una ambulancia tumbado en la acera, es el drama elevado al cubo. Pilar Barceló padeció este suceso la madrugada del sábado hacia las 3.30 en la calle de Cesáreo Alierta, a la altura del número 17.

Su marido, Jesús Villa Sierra, de 50 años, sufría dolores fuertes en el pecho y se levantaron de la cama para acudir al hospital Miguel Servet. "Mi esposo pensó en coger el coche, pero por prudencia decidimos ir en un taxi porque pasan muchos por esta calle, frente a los apartamentos de Los Arcos. Salí a la carretera y paré uno. En ese momento, mi marido, que iba por la acera, se desplomó y fui a ayudarle. Un hombre marroquí se acercó y le dije que había parado un taxi. Él se acercó a la carretera y volvió para levantarlo, pero me dijo: 'El taxi se ha ido", relató ayer Pilar Barceló. El mundo se le cayó encima porque el infarto estaba en su punto álgido. Avisaron al 061 para pedir una ambulancia y a la Policía. "Esa espera se me hizo eterna y no quiero que nadie pase por algo así", agregó la esposa.

"Puse mi bolso debajo de su cabeza para apoyarla, mientras gritaba ¡socorro! Entonces se acercaron unas chicas y otro grupo de personas para ayudarme y alguien aprovechó para meter la mano en el bolso y quitarme el monedero. A mi marido intentaron reanimarlo durante una hora en la ambulancia, pero ya estaba muerto. Cuando vino la Policía y me pidió el DNI, busqué la cartera y me di cuenta de que me la habían robado", añadió con ojos vidriosos.

Pilar Barceló denunció ayer los hechos en la Policía porque el taxista pudo cometer omisión de socorro. "Hay una oficina de la CAI y sus cámaras pueden servir para identificarlo", apuntó.

El presidente de la Asociación de Taxis, Luis Miguel de Torres, señaló que pudo ser "una mala coincidencia y una desgracia", aunque Cesáreo Alierta es una zona de bares y "pudo interpretar que era un hombre que iba ebrio". La ordenanza faculta a no coger personas en estado de embriaguez, pero no atender el servicio requerido es una infracción grave.

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