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El debate de la ciudad se cierra sin iniciativas para salir del atolladero económico municipal

El PSOE logra abrir la discusión sobre las recalificaciones en la orla este sin un solo voto en contraEl PP fracasa en su intento de reprobar al alcalde por su gestión política.

El alcalde y su equipo.
El debate de la ciudad se cierra sin iniciativas para salir del atolladero económico municipal
CARLOS MONCÍN

Si alguien esperaba del debate sobre el estado de la ciudad un paquete de propuestas consensuadas y realistas que aportaran soluciones a la grave situación económica municipal, aguardó en vano. A diferencia del primer día de discusión plenaria, los grupos pasaron ayer de puntillas por los 777 millones de euros de deuda a largo plazo, los problemas de liquidez que impiden pagar a los proveedores y la sobrevaloración de los ingresos en el presupuesto. El último debate de la presente corporación se cerró sin pena ni gloria, obviando en sus conclusiones las penurias de las arcas municipales y con la vista puesta en un proceso preelectoral, que a partir de ahora no hará más que intensificarse.

Se debatieron 30 propuestas de resolución presentadas por los partidos, de las que solo cinco tenían relación directa con la situación económica municipal, y una de ellas fue rechazada (IU planteó revocar los decretos de contención del gasto de personal para cubrir plazas y convocar una oferta de empleo público). Otras dos (una iniciativa del PP y otra de IU) se referían a la necesidad de establecer prioridades de pago a proveedores. Fueron aprobadas por unanimidad sin mayor debate. Y las dos últimas, presentadas por el PSOE e IU, exigían una rectificación de su decreto de medidas de control del déficit para facilitar la financiación municipal. Todos los grupos se sumaron a estas dos últimas propuestas.

Aunque la portavoz del PP, Dolores Serrat, lo intentó, no logró que el debate girara sobre la situación económica. Abrió la sesión en una línea similar a la del primer día de pleno: "Esta ciudad tiene un problema: usted. La quiebra y la desconfianza inundan la ciudad. Sigue empeñado en no salirse del camino que marcó el señor Triviño (alcalde socialista entre 1986 y 1995), que era el de gastar y gastar. Con una diferencia: usted lo hace a gran escala". Citó el impago a los proveedores, las deudas con el Estado y reclamó la reprobación del alcalde para "inducirle a cambiar de rumbo". "La gallina no está para huevos. Está para hacer caldo y poco más", concluyó. Y no hubo muchas más reflexiones económicas.

El naufragio de los populares

Desactivado cualquier atisbo de debate sobre economía, el gobierno se movió a placer y sin mucho esfuerzo desarboló a la oposición, especialmente al PP, que acabó jugando en el terreno que quería el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch. Los socialistas se fijaron varios objetivos: frustrar la reprobación solicitada por el PP, conseguir el respaldo para que prosperara su propuesta de resolución vinculada a la colonización residencial de la orla este y, sobre todo, romper la imagen de aislamiento que le acompaña pleno tras pleno, aunque fuera ficticiamente. Logró los tres objetivos y sin crispar un ápice el debate, que al final fue de guante blanco.

El PP no solo naufragó con su petición de reprobación. Se quedó solo, con los votos del resto de los grupos en contra. "Después de lo ocurrido en el debate de ayer, plantear la reprobación en los términos en los que los que lo hacen es estar en el Apolo 14, no en Zaragoza", dijo el portavoz de CHA, Juan Martín, que instó al PP a presentar una moción de censura. José Manuel Alonso, de IU, calificó la propuesta de "electoralista" y exigió a los populares que les aclararan el porqué, haciendo hincapié en su sucinta argumentación. Y remató el portavoz socialista, Carlos Pérez, que también invitó a los populares a presentar una moción de censura: "No se sostiene. Dos líneas y media para justificar una reprobación suena a broma".

Superado este asunto, el PSOE se centró en su propuesta para la orla este, un proyecto de más de 4.200 viviendas, de las que unas 2.700 implican la recalificación de suelo rústico en la huerta de Las Fuentes. Carlos Pérez defendió la operación como una fórmula para revitalizar los barrios de Las Fuentes y San José mediante la atracción de población joven gracias a las nuevas zonas residenciales y a las viviendas de alquiler. Y el portavoz del PAR, Manuel Blasco, remachó: "No ha habido menos modificaciones del PGOU que en estos cuatro años".

El PSOE planteó su propuesta como una mera búsqueda de consenso (eso sí, teniendo como base la operación recalificatoria de la huerta). Y los grupos se pusieron de perfil, acogotados por una supuesta reacción adversa, desde el punto de vista electoral, en Las Fuentes y San José. Ninguno se atrevió a votar en contra. IU, que apoyó, dijo que no respaldaría recalificaciones (pese a que es lo que incluye el plan). CHA pidió tiempo, sin posicionarse sobre el proyecto en sí y se abstuvo. Y el PP se quedó en que no se fiaba, pero se unió a los nacionalistas. Aunque es poco probable que la oposición valide la propuesta en el caso de que se tramitara en serio, el PSOE logró mantener la orla este en canción y utilizarla como reclamo electoral.

Y por último, el alcalde consiguió dar la sensación de que no está aislado, aunque fuera a costa de apoyar iniciativas que en ningún caso respaldaría si no estuviera en minoría. Se aprobaron 27 de las 30 propuestas y PSOE y PAR solo salieron derrotados en un punto de una de ellas (el pleno rechazó destinar plusvalías urbanísticas vinculadas a recalificaciones al proyecto Expo Paisajes). Vivo y coleando, el alcalde levantó la sesión con una frase dedicada al PP: "Se han aprobado 27 de las 30 propuestas. Eso significa que el Ayuntamiento funciona muy bien. Agradezco a la señora Serrat el intento de reprobación, que me ha permitido comprobar que gozo de un amplio apoyo en esta cámara". Y se retiró sonriente.

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