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Zaragoza
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MÚSICA

Nada en el día grande

¿Es posible esta sequía de calidad en fecha tan señalada de las fiestas?

China Chana y su rumba limpia y atractiva es la mejor opción del día.
Nada en el día grande
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LA ramplonería musical de estas y otras fiestas anteriores no se debe a la crisis, no. Se debe a que el Ayuntamiento ha renunciado definitivamente a hacerse cargo de ellas, por presupuesto y comodidad. En su lugar, han entrado en acción promotores particulares y las odiosas radiofórmulas, que no solo han copado los espacios musicales principales sino que, obviamente, han tirado y tiran para su huerto, el de la comercialidad que cada día escupen por las ondas, unas, y el de hacer caja segura, los otros. Eso explica los truchos que, por lo general, ocupan la plaza del Pilar, el pabellón Príncipe Felipe, Valdespartera o el paseo de la Independencia...

Independencia. Vaya por donde. 'Palabra precisa', como este periódico promovió en la portada de su primer número, hace 115 años. Mientras el Ayuntamiento no se haga de nuevo con las riendas musicales de las fiestas, mientras no consiga de nuevo su 'independencia' de los intereses creados de promotores y cadenas no se volverá a unas fiestas equilibradas entre lo comercial y la calidad, entre la horterada y la 'cultura innovadora', que falsamente atribuyó el jefe de Zaragoza 2016 a la ciudad.

Hace 30 años así era y eso permitía que en una carpa fiestera, junto a una orquesta verbenera, se pudiera escuchar a un grupo de jazz, de rock o de blues o un festival flamenco. Un equilibrio, hoy, inexistente.

Toca pues hoy uno de los días más grises de las fiestas. Curiosamente en el día más grande, cuando más gente se habrá desplazado a la ciudad. Así que a la Ofrenda, al circo, a las ferias o a callejear -como en tiempos muy remotos- porque de música, muy poco. O sea, en Interpeñas, un representante de esa oleada -afortunadamente ya en quiebra- del llamado mestizaje, que no ha sido sino el mejor pretexto para esconder la falta de ideas y creación. El cacereño Huecco echa en la coctelera lo mismo pop que reggaetón, rock, rap, flamenquito o hip hop y así le sale el caldo adulterado y reventón que vende.

Afortunadamente, China Chana, aun bisando la fusión, tiene una visión de la rumba limpia y atractiva. Y no hay más, lamentablemente en el día grande. ¿Es posible?

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