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Apenas un 25% de los bares y restaurantes permanecen abiertos los domingos de agosto

Las persianas bajadas y la falta de ofertas de ocio mantienen las constantes vitales de la ciudad bajo mínimos.

Muchos bares, incluso del Casco Histórico, permanecen cerrados en verano.
Apenas un 25% de los bares y restaurantes permanecen abiertos los domingos de agosto
ESTHER CASAS

Piscina por la mañana y cine por la tarde. Todo lo que se salga de este binomio se antoja un imposible en un domingo agosteño en Zaragoza. Aún cuando el termómetro da una pequeña tregua, como fue ayer el caso, solo faltan las capitanas (grandes bolas de heno) rodando por las calles para certificar que la ciudad está prácticamente desierta.

Tanto es así, que los domingos es difícil encontrar un restaurante en el que comer, incluso, en el Casco Histórico. "Calculo que un domingo de agosto no estarán abiertos más del 25% de los restaurantes de la ciudad. Estos se concentran principalmente en las zonas turísticas y en el centro, aunque también en los barrios hay algunos que abren. El problema es que la restauración vive por y para los zaragozanos, y como Zaragoza en agosto se vacía?", comenta José Luis Yzuel, presidente de la asociación Horeca, que engloba a hoteles, restaurantes y cafeterías.

Si la situación hasta la fecha rozaba el dramatismo, lo peor aún está por llegar porque muchos bares y restaurantes, por no cerrar todo agosto, prefieren acotar las fechas y echar la persiana un par de semanas: la mayoría del 9 al 22. Salvo honrosas excepciones, como el caso evidente de las heladerías, "agosto es a todos los efectos temporada baja para la restauración en Zaragoza. Solo el entorno turístico, que todavía se limita a la plaza del Pilar, se salva un poco", continúa Yzuel.

De hecho, el turismo es lo único que anima el centro de la ciudad y el Consistorio informa de que en los últimos meses ha habido un incremento del 13% en las visitas panorámicas, los paseos guiados y los 'tours' temáticos, como el consagrado al chocolate. El Ayuntamiento también saca pecho municipal con las visitas teatralizadas (dedicadas a Goya, el legado romano y la Zaragoza jacobea), que junto al resto de paseos han atrapado la atención de unas 18.000 personas en lo que va de verano. Harina de otro costal son los museos, cuyos horarios no satisfacen a algunos turistas que se quedan con las ganas de ver, por ejemplo, la Real Maestranza de Caballería, cerrada todo el mes de agosto.

Persianas echadas

La inacción estival también alcanza a muchos comercios y se estima que en torno al 60% de los establecimientos cierran en agosto porque su personal no puede hacer turnos para atender su cita con los clientes. Pocos sectores son los que experimentan un auge en agosto, acaso, los relacionados con los viajes y, también, la parafernalia de las bodas (banquetes, vestidos, regalos, arreglos?), dado que comienzos de septiembre es un mes propicio para los casamientos.

Muchos comercios echan el cerrojo en horario de tarde por falta de público y argumentan que, sin clientes y con gastos extras como el del aire acondicionado, la rentabilidad es más dudosa. Así, los beneficiados son las franquicias y los grandes almacenes, aunque sus dependientes explican que "hay muchos curiosos y pocos compradores. Vienen a pasar la tarde, sobre todo, si no tienen climatización en casa".

Quienes quieren refrescarse es obvio que pasan por las piscinas que el mes pasado batieron su cifra récord de usuarios: en julio se registraron 305.679 usos (un 16,39% más que el mismo mes del 2009) en los 22 centros municipales que, estos sí, permanecen abiertos. Cierran, sin embargo, y por motivos de mantenimiento, las instalaciones deportivas cubiertas, algunas de las cuales han incorporado servicios de 'spa' el último año (el pabellón Siglo XXI o el Pepe Garcés).

El buen tiempo y la crisis están siendo claves para el éxito de las piscinas municipales (el top del ranquin lo ocupan La Granja, Actur y Alberto Maestro), que seguirán abiertas hasta el próximo domingo 5 de septiembre.

Otros sectores, como el del transporte, también notan el parón veraniego. Los usuarios que no han podido irse de vacaciones denuncian los recortes de Tuzsa, porque este mes circula hasta un 22% menos de autocares, cuando ya en julio se había recortado un 29%. La flota se reduce en más de un centenar de vehículos y la sección sindical de la empresa considera que se repercute negativamente en el servicio al ciudadano, porque no se cumplen las frecuencias y se está más tiempo (a plena solana) esperando en las paradas.

Una protesta del verano, sin ir más lejos, ha sido los limitados horarios de la línea 48 para ir al Anfiteatro de la Expo donde, por primera vez desde 2008, se han vuelto a celebrar conciertos. Su éxito de afluencia ha sido más bien discreto (unas 20.000 personas en una veintena de conciertos), pero ha roto una lanza contra el páramo cultural en el que se convierte Zaragoza en verano.

De hecho, las constantes vitales del mundo del ocio también son preocupantes. Los tres teatros -Principal, Mercado, Estación- mantienen bajado el telón e, incluso, la sala Arbolé del Parque del Agua espera a septiembre para iniciar temporada.

La Filmoteca persiste

La gran excepción -que supuestamente confirma la regla- la constituye la Filmoteca de Zaragoza, en el Palacio de los Morlanes, que interrumpe sus proyecciones en julio pero recupera la programación -ahora con ciclos de Truffaut y Kurosawa- en el mes de agosto. "Somos como las fuerzas del mal, que no descansamos nunca", bromea Leandro Martínez, su director. "Llevamos cerrando en julio y abriendo en agosto desde hace 30 años. Lo hacemos así porque antes teníamos cine al aire libre en julio, pero el presupuesto es limitado y la plantilla tan exigua que tuvimos que acabar con aquella actividad". "Si por nosotros fuera -continúa Martínez- abriríamos todo el año y seis días a la semana, pero también hay que dejar descansar a los espectadores?"

Pequeños síntomas de actividad cultural también los proporciona el Centro Joaquín Roncal y algún que otro experimento que se agradece en los tiempos que corren. Anteayer comenzó en el Casco Histórico el festival Out of Mind, una iniciativa del espacio creativo Artix, que incluye danza y 'performances'. Sus responsables eligieron este mes expresamente porque "por un lado cubrimos un hueco en una fechas en las que la oferta cultural decrece y, por otro, evitamos pasar desapercibidos en otros momentos en los que, incluso, hay demasiadas cosas", comentaba el pasado fin de semana el director del festival, Jesús Escós.

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