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La facturación de los desguaces crece con la operación salida y la de los talleres cae un 20%

En estos negocios se pueden encontrar piezas hasta un 80% más baratas que en establecimientos especializados.

Un trabajador de Desguaces La Base elige tapacubos para uno de sus clientes.
La facturación de los desguaces crece con la operación salida y la de los talleres cae un 20%
ESTHER CASAS

Con la llegada del verano, los desguaces se convierten en puntos de peregrinación para los zaragozanos que, en estos meses, intentan evitar que los gastos que provoca el mantenimiento y las revisiones de los vehículos se disparen. Así, muchos se lanzan a la 'operación desguace' antes de lanzarse a la carretera. Mientras los particulares buscan pequeñas piezas que pueden instalar ellos mismos, como faros, tapacubos o retrovisores, los talleres acuden en busca de piezas de carrocería y componentes más complejos, como motores de arranque o cajas de cambios.

En estos cementerios de automóviles se pueden conseguir algunas piezas hasta un 80% más baratas que en un establecimiento especializado. Así lo asegura Fernando Antoñanzas, presidente de la Asociación de Talleres de Reparación de Vehículos de Zaragoza (Atarvez), quien afirma que "las piezas que más buscan los particulares en los desguaces son las de carrocería. En muchas ocasiones es la única solución, pues necesitan recambios para coches viejos cuyos componentes ya no se fabrican".

Entre los más demandados por sus clientes están las pequeñas piezas de fácil instalación, como los espejos retrovisores, faros o tapacubos. "Algunos servicios más complicados, como el cambio de neumáticos, los realizamos nosotros mismos. Aún así, después hay que ir a un profesional para que las ponga a punto", afirma Montse en su oficina de Desguaces La Base, situado en la carretera del aeropuerto de Zaragoza. El principal problema de estos particulares es que muchas veces no tienen claro qué es lo que falla en su vehículo ni qué pieza necesitan para subsanar el error, por lo que la búsqueda se convierte en poco menos que una 'misión imposible'. Aún así, la mayoría acaba teniendo suerte y se lleva un verdadero chollo.

La seguridad, lo primero

"He venido a buscar un retrovisor porque tengo un coche viejo y ya no los fabrican. Intentaré convencer a mi padre de que me lo coloque...", confiesa Sergio Coll, un joven que este verano ha acudido por primera vez a un desguace. Sin embargo, desde estos negocios siempre se aconseja que se extremen las precauciones. "Por muy fácil que parezca la instalación, siempre les recomendamos que acudan a realizarla a un taller autorizado", advierte Montse.

Precisamente son los talleres los principales compradores de piezas de segunda mano, aunque existen ciertas limitaciones. "Sería peligroso instalar componentes de seguridad -como los frenos- procedentes de desguaces. Para el resto de piezas, solo es necesario el consentimiento expreso del cliente, aunque siempre es recomendable el uso de productos nuevos", explica Antoñanzas. Estos establecimientos especializados suelen encargar género en el que la diferencia de precio pueda ser significativa, como grandes piezas de carrocería -puertas, lunas, etc.-, motores o cajas de cambio.

Poco trabajo en los talleres

A pesar de que han aumentado los particulares que buscan estas 'gangas mecánicas', los desguaces se han visto afectados por la disminución del trabajo que están sufriendo los talleres. "Estos meses estamos facturando entre un 15 y un 20 por cierto menos que el año pasado en revisiones y mantenimiento", afirma el presidente de Atarvez. "La gente también intenta ahorrar en la estética. Las reparaciones menos prioritarias, como las de chapa y pintura, han descendido hasta un 25 por ciento", añade Antoñanzas, quien augura que esta falta de previsión hará que muchos veraneantes tengan que hacer escala en los talleres de camino a su destino de vacaciones.

"Los usuarios están estirando lo máximo posible las revisiones de mantenimiento de sus vehículos, tanto en tiempo como en kilómetros", asegura Antoñanzas. En la misma línea se manifiesta el dueño de los Desguaces Aeropuerto, Jesús Martínez, quien afirma que "la gente aguanta hasta que el coche deja de andar o hasta que la reparación es tan cara que no se pueden permitir pagarla".

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