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ALTAS TEMPERATURAS

La ola de calor obliga a cerrar piscinas al llegarse al aforo máximo

Algunas como La Granja, Actur o La Jota han tenido que limitar la entrada y dejar pasar solo conforme iban saliendo bañistas.

Un niño se lanzaba ayer por la mañana al agua en la piscina del Actur.
La ola de calor obliga a cerrar piscinas al llegarse al aforo máximo
ESTHER CASAS

No es plato de gusto ir a la piscina y quedarse en la puerta pero la ola de calor que nos atenaza está haciendo que estos equipamientos casi mueran de éxito. Esta semana, la más calurosa de lo que llevamos de verano, varias instalaciones han tenido que limitar la entrada de bañistas porque el aforo estaba completo.

Desde el área de Deportes del Ayuntamiento se explica que estas restricciones se hacen para beneficio de los usuarios y para que los bañistas tengan unas condiciones mínimas de confort, comodidad y, sobre todo, seguridad. Citan de ejemplo que las vías de evacuación colectiva tienen unas limitaciones y que el de "tantos entran, tantos salen" es un protocolo de actuación que se realiza en discotecas, restaurantes, museos, y cualquier otro servicio público con limitaciones de aforo. Deportes también ofrece el dato con el que funcionan sus previsiones de usuarios y que controlan a través de los tornos de entrada: los responsables de lanzar la alerta cuando la piscina está al borde de su cuota máxima. "El aforo máximo se rige por cuatro metros cuadrados de césped por cada usuario, y dos metros cuadrados de agua por cada persona". Así, en las instalaciones del Alberto Maestro habría que 'echar el cierre' cuando se rondaran los 700 usuarios (tiene unos 3.600 metros cuadrados de césped y 1.259 de agua), mientras que en La Jota la afluencia máxima está en torno a las 300 personas (1.200 metros cuadrados de césped y 775 de agua).

Las piscinas más saturadas son las de Alberto Maestro, La Granja y el Actur, instalaciones de grandes dimensiones en las que los usuarios confían en que habrá más sitio. También la de la Jota ha puesto estos días restricciones en su entrada porque es una instalación relativamente pequeña que da servicio a un gran radio de habitantes. De hecho, la junta de distrito del barrio está planteando aumentar la superficie verde de la piscina de La Jota, ocupando alguna zona del limítrofe Parque de Oriente.

La administración, tras las disculpas de rigor, considera que el que las piscinas estén 'a reventar' es un éxito del servicio, aunque todo apunta a que este año no se batirá el récord de usos que sí se alcanzó el año pasado. "El mal tiempo de junio hizo que hubiera pocos usuarios el mes pasado y será muy difícil remontar en lo que queda de verano", razonan, viendo inalcanzables las 1.137.897 visitas que recibieron la veintena de centros municipales el año pasado. Eso sí, para las semanas venideras y mientras siga apretando el calor recomiendan paciencia y civismo porque son varios los factores que se están uniendo para dar lugar a este 'colapso piscinero'. Por un lado, en este verano de crisis se viaja menos y hay más gente en la ciudad; por otro, el mal tiempo de junio provocó que pocos bañistas se sacaran abonos y, por ello, a las puertas de muchas piscinas se están registrando filas. Sacarse la entrada de un día es más pejiguero que pasar con un bono y, para agilizar las colas, algunos recintos, incluso, han creado un 'fast pass' con un segundo paso.

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