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Zaragoza

MOVILIDAD

Odisea al volante

Las calles adyacentes a las obras del tranvía soportan diariamente un gran volumen de tráfico, especialmente durante la primera hora de la mañana y el mediodía. Las horas punta se han convertido en uno de los momentos del día más temidos por trabajadores y habituales de la zona.

Viernes. 14.30. Calle de Corona de Aragón. La gente tiene prisa por llegar a casa a comer, pero más vale armarse de paciencia. El tráfico es denso y un mínimo error basta para que el temido atasco aparezca. Desde que el pasado mes de octubre empezasen las obras del tranvía, circular por algunas calles de la ciudad se ha convertido en una auténtica odisea.

Una experiencia por la que pasa diariamente Juan José Fernández. "Vengo por esta zona todos los días sobre las 13.30 y siempre hay demasiado tráfico", comenta este repartidor mientras descarga su furgoneta en la calle de Tomás Bretón. Un inconveniente que no solo altera sus nervios sino también sus ritmos de trabajo. "Tengo que darme mucha prisa porque si no, no llego al próximo reparto", asegura.

El mismo problema tenía el viernes José Luis Palacín , que parado en un semáforo de Corona de Aragón explicaba: "No vengo mucho por esta zona, pero hoy he pasado porque tengo que ir a trabajar a la carretera de Castellón y con el follón que veo allí delante, no sé ni por donde ir".

Sin embargo, los trabajadores de la zona no son los únicos afectados por el tráfico. Daniel Pascual lleva varios meses acumulando anécdotas desde el establecimiento de Corona de Aragón en el que trabaja: "Traer a los niños al colegio ha sido casi imposible durante todo el curso. Y los clientes... Si esta ya es una zona difícil para aparcar, imagínate si le añades cortes de calles y atascos. E incluso, he visto alguna ambulancia sin poder pasar entre los coches".

Las horas punta pueden con los nervios de cualquiera y Pascual asegura que de vez en cuando se ve alguna pelea entre conductores. Tanto observar le ha servido al menos para aprender y él se ha apuntado a la moda de la moto. "Pero no te creas que te ahorras mucho tiempo con ella cuando el tráfico es denso", asegura. Una opinión con la que coincide otro motorista, Michel Ballarín, que el pasado viernes circulaba por la calle de Pedro Cerbuna.

Esta es sin ninguna duda una de las vías con más complicaciones. Los coches en doble fila y las paradas de autobús -que se han incrementado debido a los desvíos- hacen que en ocasiones y en algunos tramos esta calle solo disponga de un carril para la circulación.

Pero los problemas no se reducen a esta vía. Corona de Aragón -especialmente en la intersección con Fernando el Católico, donde debido a las obras el paso se estrecha ligeramente- también es un punto crítico. Por no hablar de la calle de Cortes de Aragón o de Hernán Cortes, sobre todo en el tramo final, cerca de la puerta del Carmen. Pero era de esperar. Son las calles que han absorbido más tráfico como consecuencia de los desvíos.

"Pero esto no se queda aquí. En las carreteras y circunvalaciones de la ciudad también hay mucho tráfico", comenta Jorge Lacruz, conductor profesional de autobuses. "Y no hay que olvidarse de la zona de la Romareda", añade el taxista José Tomás.

El próximo martes se volverá a abrir Manuel Lasala, cerrada al tráfico rodado desde el pasado 17 de mayo. Además, está previsto que en menos de un mes se abran otras arterias básicas como Fernando el Católico, Isabel la Católica o Vía Ibérica. Aunque solo se hará en sentido salida de la ciudad y con un carril menos. Aunque habrá que estar a la espera de qué pasa cuando comiencen las obras de construcción del apeadero de cercanías, en la intersección con Goya.

Pero con aperturas o sin ellas los trabajadores y habituales de la zona siguen sin mostrarse muy optimistas. "Están abriendo y cerrando vías constantemente. Así no puedes planear un itinerario alternativo", comenta Pascual. "Es que llevamos en esta situación desde noviembre y todavía nos queda mucho", señala Carmelo Beltrán. Algunos son incluso más pesimistas. José Tomás, taxista, se atreve a afirmar: "Lo malo es que esto va a seguir así siempre, porque luego nos quitarán un carril de Gran Vía, y habrá que ver cómo funcionamos así".

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