Despliega el menú
Zaragoza
Suscríbete

DESECHA DIMITIR

Pinilla no habla... de su familia

La alcaldesa muelana tuvo que afrontar el pleno de ayer tras la detención de su hermana y sus dos hijos.

Pinilla abandona el pleno junto a los concejales de su grupo.
Pinilla no habla... de su familia
OLIVER DUCH

Nuevo pleno en La Muela, misma expectación mediática y ambiente crispado desde que se destapó la Operación Molinos. María Victoria Pinilla afrontó la sesión de ayer con la detención por presunto blanqueo de capitales de dos de sus hijos y su hermana publicada en la prensa, hecho que dejó en un segundo plano el principal punto del día: la toma de posesión de la sustituta de Miriam Fajardo, la que fuera primera teniente de alcalde. No habló al respecto, pero puso énfasis en la idea que mantiene desde que salió de prisión. "No voy a dimitir", volvió a decir desafiante.

La alcaldesa muelana desayunó con la evidencia de que la detención de Jorge y Antonio Embarba Pinilla y María Dolores Pinilla, que quedaron en libertad con cargos, había trascendido. Es probable que le sentara mal el café, pero aparentó normalidad cuando bajó las escaleras hacia la planta calle del Consistorio acompañada por los suyos. Lanzó un "buenos días a todos" dirigido a los periodistas, cámaras y fotógrafos que se acercaban a ella dispuestos a hacer la pregunta del millón: ¿qué vínculos tiene su familia con la trama de corrupción?

Nadie llegó a pronunciar esas palabras. Mariví y su séquito caminaron con paso rápido hacia el salón de sesiones y no dieron oportunidad alguna. A la sala también entraron varios vecinos, pocos pero muy activos. Los aplausos (a la alcaldesa o la portavoz de la oposición), las críticas, los murmullos y los reproches, melodía habitual de los plenos anteriores, se repitieron durante la hora que duró la sesión.

El duelo dialéctico, cruces de acusaciones incluidos, entre la primera edil y Marisol Aured, concejala del PP, vivió ayer su penúltimo episodio. El inicio del pleno, con cinco minutos de retraso, hacía presagiar un 'combate' intenso. La representante popular pidió que le retiraran una maceta colocada en su lado de la mesa, a lo que Pinilla contestó "no hay problema". Se levantó y la quitó, posiblemente mordiéndose la lengua, que no tardó en soltar.

El micrófono

El clímax del enfrentamiento surgió en las proposiciones, ruegos y preguntas. Aured, que bromeó con que el cable del micrófono no le llegaba, por lo que había que comprar uno ("parece que no se quiere oír a la oposición", apuntó), exigió la dimisión de Pinilla. Argumentó su petición en que seis personas de la lista del PAR en las municipales de 2007 habían renunciado a ocupar el puesto de concejal de Fajardo (Eloy Rico, Antonio Mosquera, Santiago Albero, María Antonia Mateo, Raúl Sánchez Rodríguez y Jorge Manuel Laviña). "Hasta los tuyos dudan de tu presunción de inocencia", afirmó entre aplausos. Mientras, la aludida esbozaba una sonrisa.

La regidora justificó la negativa de esas seis personas alegando que "a menos de un año de las elecciones, y con trabajos estables, es difícil que quieran". Añadió que Carmen Caraballo Ortega (cuyo primer apellido, por cierto, estaba mal escrito en la nota del orden del día), la última de la lista aragonesista, no tiene ese problema de conciliación, así como que sus compañeros de lista habían aprobado la elección de la edil.

Después de resaltar que no dimitirá, aseveración envuelta en aplausos, solo condicionó esa posibilidad a que la inhabilite un juez o decida retirarse. Lamentó que "no pase nada en este país" por las supuestas irregularidades de José Bono, presidente del Congreso, y sí porque la acusen de haber conseguido patrocinadores para el deporte en vallas publicitarias. Y destacó que se marcharía por su familia si creyera que tiene "la más mínima culpabilidad".

Previamente, Caraballo fue nombrada concejala tras prometer su cargo sin que hubiera presente un ejemplar de la Constitución. Resultó curioso que, a modo de consejo, la alcaldesa dedicara a la edil una fábula sobre una serpiente y una luciérnaga extraída de una hoja parroquial. El reptil perseguía al insecto porque no soportaba verle brillar. ¿Una metáfora sobre la envidia? Pinilla comentó a Caraballo que tuviera "mucho cuidado" a partir de ahora.

Una vez concluyó el pleno, Pinilla, 'escoltada' por Ana Cristina Mateo, abandonó el salón rauda y veloz, sin hacer declaraciones. El marido de Aured vociferó porque quería hablar con ella, si bien la alcaldesa le instó a que para eso acudiera a la secretaria.

Etiquetas