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INSTITUCIONES PENITENCIARIAS

Un preso de Daroca se fuga durante una visita a la Ciudad de las Artes de Valencia

Cumplía 6 años y 3 meses por robo en casa habitada y había asistido a otras 6 excursiones.

Un preso de la cárcel de Daroca se encuentra desde el pasado jueves en busca y captura después de que aprovechara una salida terapéutica con otros internos a la Ciudad de las Ciencias y las Artes de Valencia para fugarse. Los monitores que acompañaban al grupo de trece reclusos que disfrutaban de esta excursión presentaron la denuncia en una comisaría de la capital levantina nada más percatarse de su escapada.

El incidente se produjo en la mañana del pasado jueves, una vez acabada la visita al museo valenciano y cuando el grupo, formado por trece internos, tres educadores y dos psicólogas, se disponía a comer. Dos de los presos, entre los que se encontraba Jesús Enrique Robaina Rivas, solicitaron ir al servicio y un educador les acompañó. Al salir del aseo, Robaina ya no estaba y el monitor pensó que había regresado a la mesa del restaurante. Sin embargo, pronto comprobaría que no había sido así.

Tras esperar un tiempo prudencial y ver que no aparecía, los responsables del grupo acudieron a una comisaría a presentar una denuncia.

El interno no tiene ninguna vinculación con Valencia, puesto que cada vez que se programa una salida a un lugar distante de la prisión, siempre se tiene en cuenta que los presos no tengan relación con el lugar a donde se van a desplazar.

Según explicó ayer el director del centro, Rafael Aparicio, además de esta medida de seguridad a los reclusos no se les comunica el lugar en el que va a desarrollarse la actividad hasta justo el día antes de llevarla a cabo. De esta forma se evita que puedan organizar una escapada poniéndose de acuerdo con gente que esté fuera de la prisión.

También se les restringen los efectos personales que pueden llevar encima, que se limitan a una mochila con una botella de agua y una prenda. Los internos no disponen en las salidas de dinero ni documentación. De hecho, su pasaporte está en la prisión. Esta circunstancia hace pensar que Jesús Enrique Robaina no puede permanecer muchos días evadido sin contar con ayuda y que, lo más probable es que se produzca una pronta detención.

El fugado se encontraba cumpliendo una condena de seis años y tres meses por un delito de robo en casa habitada. Su buen comportamiento le había hecho acreedor de la confianza de los educadores y, como ayer explicaba el director de la prisión, Rafael Aparicio, había participado ya en seis salidas de la cárcel.

Este tipo de actividades tienen como objetivo preparar a los internos para la vida en libertad. En 2008 se registraron 90.000 salidas de permiso a las que se sumaron 217.000 de fin de semana de los internos clasificados en tercer grado. Se registró un índice de no reingreso del 0,50%, lo que supone un riesgo razonablemente asumible.

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