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SUCESOS

El novio de la joven imputada por el asesinato de su bebé pide la prueba de paternidad

El hombre quiere saber si era su hijo para poder acusar a la madre, que entró en prisión tras dar a luz sola en el baño de su casa.

El Juzgado de Instrucción número 2 de Zaragoza, encargado de investigar el presunto asesinato de un recién nacido a manos de su madre en San Juan de Mozarrifar, acaba de recibir un escrito del novio de ésta pidiendo su personación en la causa como posible perjudicado. El joven quiere ejercer la acusación particular, pero antes necesita saber si es realmente el padre del bebé fallecido. Y como alberga dudas, ha pedido a la juez que autorice una prueba de paternidad.

La madre, que se encuentra en prisión provisional por estos hechos desde el pasado 5 de abril, mantenía una relación sentimental con este joven, con el que ya tiene un hijo de dos años. Sin embargo, actualmente, uno y otro vivían con sus respectivos padres en el barrio zaragozano. Como el novio no tiene claro que sea también el progenitor del recién nacido, pretende que se le tome una muestra de ADN para cotejarla con la del niño. Su abogado, Pascual Langa, ya ha tramitado la solicitud a la instructora del caso, pero esta todavía no se ha pronunciado.

El alumbramiento del niño se produjo durante la madrugada del pasado 3 de abril. Aunque se encontraba en el noveno mes de gestación, la madre había conseguido mantener oculto el embarazo a su entorno más próximo. Ni el novio ni sus padres sabían que esperaba un niño, por lo que la sorpresa fue mayúscula.

Aquella noche, a los padres de la joven les extrañó que tardara tanto tiempo en salir del baño, por lo que, inquietos, empezaron a llamar a la puerta. Al abrirles, vieron que su hija estaba manchada de sangre, pero esta no les contó lo que acababa de suceder. Preocupados, decidieron llevarla a un centro sanitario, y fue allí cuando empezaron a ser conscientes del drama. Asombrados, vieron como los médicos les explicaban que la joven acababa de dar a luz y que todavía tenía restos de la placenta en su interior.

El hospital activó el protocolo de emergencia y envió enseguida un equipo sanitario a la vivienda de San Juan de Mozarrifar. Como se imaginaban, el bebé estaba oculto en el baño, envuelto en un albornoz. Pero, desgraciadamente, cuando lo encontraron, tenía el rostro amoratado y había dejado de respirar. Se inició entonces una investigación que terminó con la madre en prisión como presunta autora de un delito de asesinato.

El fiscal solicitó el encarcelamiento de la joven tras conocer el adelanto de la autopsia practicada al cadáver. Durante su declaración ante el juez, la madre insistió en que el niño nació muerto y que incluso le practicó maniobras de reanimación. Sin embargo, los forenses encontraron un objeto extraño en su garganta. Concretamente, una gasa doblada en forma de bola. Esta la obstruyó completamente las vías respiratorias, desencadenando su muerte por asfixia mecánica.

Tenía aire en los pulmones

Según recoge el informe final de la autopsia, que ya obra en poder de la jueza, el cuerpo del niño presentaba algunos signos que confirmarían que no nació muerto, como mantiene la madre. Por un lado, sus pulmones estaban expandidos y tenían un color sonrosado, lo que demostraría que sí llegó a respirar. Además de en los pulmones, también había aire en el estómago del pequeño. Otro elemento fundamental para determinar que estuvo vivo ha sido la presencia de un secreción muco-espumosa, tanto en las vías respiratorias como impregnada en la gasa que se extrajo de su garganta.

Respecto a la hora de la muerte, los forenses estiman que el fallecimiento se produjo en torno a las cinco de la madrugada. La madre del recién nacido y la abuela se presentaron en urgencias del Miguel Servet sobre las 6.36.

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